La primera huelga de marineros en Argentina

El 2 de agosto de 1889, se realizó la primer huelga de marineros, “la huelga del Riachuelo” comenzó cuando unos 300 marineros solicitaron un aumento salarial, pronto el conflicto se extendió a todo el puerto. Aparecen las primeras “comisiones” de trabajadores, que años más tarde darían nacimiento al primer gremio marítimo, la Sociedad de Resistencia y Protección Mutua de Marineros.

Foto Vuelta de Rocha, Riachuelo, año 1889

A partir de 1885 el peso moneda nacional comenzó a devaluarse: para comienzos de 1888, la moneda nacional ya se había depreciado en un 45%, lo que provocó una fuerte carestía que impactó directamente en el bolsillo de los trabajadores.

Para noviembre de 1888, en reclamo de un aumento salarial, se dio la primer movilización de marineros en Argentina, sin embargo, el 20 de noviembre se logró evitar la huelga, al alcanzar un incremento de salarios.

Por la tarde del viernes 2 de agosto de 1889, se declararon en huelga los marineros y trabajadores empleados en las obras del Riachuelo.

El conflicto empezó cuando unos trescientos marineros dirigieron una solicitud en reclamo de aumento salarial. Pronto el reclamo comenzó a extenderse a otros trabajadores de la zona portuaria.

Según informaba la crónica periodística: “Un grupo de marineros de esas obras de dragaje se dirigieron ayer a mediodía a los corralones de los señores Juan y José Drysdale, situados en la calle Pedro de Mendoza, del Riachuelo, buscando la adhesión de los trabajadores de ese establecimiento. De alguna parte de los trabajadores consiguieron que les acompañaran. Lo mismo ha ocurrido con los trabajadores de los corralones de los señores Mihanovich, Casares y Mazolin”.

El conflicto se extendió esa misma tarde a los marineros dependientes de las operaciones de carga y descarga del puerto. Para La Prensa, era entre este grupo de trabajadores “donde la huelga asume proporciones alarmantes y graves para el comercio”, dado que eran “no menos de mil quinientos” los marineros en huelga.

Reclamaban un aumento salarial, que incrementase a 30 pesos sus sueldos mensuales de alrededor de 24 pesos.

Sud-América informaba que “la huelga venía siendo preparada desde tiempo atrás por la actividad de grupos de obreros: Como siempre en tales casos, varios cabecillas andaban desde días atrás recorriendo fondas y almacenes, e incitando a sus colegas a un levantamiento en masa, como único medio de traer a los patrones a un arreglo cuyo resultado fuese un aumento de sueldos. Tanto trabajaron y tan bien, que ayer el movimiento comprendía la mayor parte de la población de la Boca”.

La “huelga del Riachuelo”, como pronto empezó a ser llamada, se convirtió en un movimiento general de agitación de los trabajadores de toda la zona portuaria: la reivindicación salarial unificaba el reclamo de trabajadores de diferentes gremios.

Un cronista del diario La Prensa, que decía haber “conversado largamente con los huelguistas”, informaba que “…los marineros que ganaban 24 pesos m/n piden ahora 35; los calafates (marinos de la ribera) que cobraban un jornal diario de 2,90 a 3,50, piden que éste se eleve a 4,50 pesos”.

Con el correr de los días, cuando aumentaba el número de huelguistas, La Boca se fue transformando en un epicentro de agitación obrera. Las crónicas hablaban de “grupos de doscientos y trescientos marineros” que se agrupaban en la ribera y eran disueltos por la policía.

Según La Nación, “El espectáculo que ofrece La Boca es, como puede suponerse, excepcionalmente animado. Hombres de todas nacionalidades discuten en todas partes la cuestión palpitante, y su crecido número, con el de los agentes de diversas autoridades, moviéndose todos en un radio limitado, cercano a la ribera, llama la atención del que llega por allí ignorante de lo que ocurre”.

En el mismo sentido se expresaba El Nacional, un periódico que no solía dedicar tanta atención a los conflictos obreros: “La huelga de los marineros y peones que trabajan en las obras de dragado del Riachuelo viene tomando serias proporciones (…) Hoy el aspecto de la Boca era hasta cierto punto imponente, pues no se veía más que grupos numerosos de peones. Sabemos que anoche un peón que no quiso seguirlos en la propaganda de la mayoría fue maltratado groseramente. Se temen disturbios que tendrán graves consecuencias por el espíritu un tanto revolucionario de los huelguistas. La huelga de hoy no es más que un indicio del profundo malestar que produce el alto cambio del oro”.

Según La Prensa, “La Boca y Barracas han seguido presentando en las últimas 25 horas el aspecto de los días festivos: gran aglomeración de gente que transitaba por las veredas, pero el movimiento de carros interrumpido por completo. Cuando el ejemplo dado por los peones de las dragas hasta el punto de poder calcularse ayer en siete u ocho mil el número de huelguistas”.

Aunque la cifra pueda ser exagerada, no cabe duda que el conflicto movilizó a miles de trabajadores a la huelga, causó un profundo impacto en los medios de prensa e impulsó la agitación en otros gremios. El 7 de agosto se extendió la huelga a las obras del Puerto Madero, donde carpinteros y braceros abandonaron el trabajo en reclamo de aumento salarial, “promoviendo desórdenes que obligaron a la policía a intervenir y hacer 45 prisiones”.

A los pocos días de iniciada la huelga de marineros, el malestar y las protestas se extendió incluso a gremios no marítimos ni portuarios, como el de carreros, panaderos y ferroviarios.

A diferencia de conflictos anteriores que se habían dado en el país, los marineros no contaban con organizaciones previas. Con el paso de los días, de todas formas, aparecen menciones a “comisiones” de trabajadores que comenzaron a reunirse con los funcionarios responsables de las obras del Riachuelo.

Una semana después del inicio de la huelga, la situación comenzó a normalizarse luego de que la mayoría de los patrones llegasen a un acuerdo con los trabajadores. Según informaba Sud-América, salvo un grupo conformado por trabajadores de las “obras del Riachuelo, carpinteros, calafates y peones”, el resto ya habían aceptado las propuestas realizadas en busca de un convenio, el cual quedó planteado en la reunión a la que concurrieron el sub-prefecto del Riachuelo, junto a “representantes de corrales de madera, lancheros y huelguistas; después de algunas consideraciones, éstos se declararon satisfechos con el sueldo mensual de 30 pesos, 15 para la manutención, los extras de viajes que les dan a cada uno diez pesos de sobresueldo por lo menos y, por fin, el pago de los jornales de los días de jolgorio”.

A fines del mes de agosto se dio a conocer un decreto del Poder Ejecutivo que establecía un aumento salarial del 15 al 25% para los trabajadores de las obras del Riachuelo, que habían sido los primeros impulsores de la huelga.

Estas primeras movilizaciones y huelgas y, la conformación de comisiones de marineros, sería el inicio para la organización de los trabajadores a través del primer gremio de marineros, la Sociedad de Resistencia y Protección Mutua de Marineros, fundada el 6 de enero de 1895.

Sociedad de Resistencia y Protección Mutua de Marineros, primer gremio marítimo

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