Informe: un trabajador murió cada 14 horas en 2019 mientras trabajaba: 534 en total en Argentina

Al menos 534 personas murieron en todo el país durante 2019 en sus lugares de trabajo o como consecuencia de los efectos en su salud de su entorno laboral, lo que representa un deceso cada 14 horas si se tienen en cuenta sólo días hábiles, según el informe presentado por Basta de Asesinatos Laborales (BAL), un colectivo conformado por trabajadores y familiares.

“Cerca de la mitad de las y los trabajadores/as muertos/as eran personas jóvenes, menores de 40 años”, en tanto que la edad promedio es de 42 años.

“Pero también deben resaltarse aquellos casos de personas de edad avanzada, que deberían estar jubiladas y murieron trabajando para -contradictoriamente- ganarse la vida”, denunció el documento.

Al igual que en el informe pasado, Construcción y Transporte fueron los rubros en los que más muertes se produjeron. “En el transporte es por la falta de descanso y las largas horas de trabajo. También hay una gran cantidad de trabajadores que no tienen asesoramiento de la empresa para cuidarse al hacer su trabajo”.

“Aquí debemos mencionar que la falta de descanso, el apremio por los tiempos, la falta de personal, el no respeto al descanso entre jornadas y semanal, y la falta de mantenimiento son una combinatoria que lleva a la muerte a decenas de compañeras y compañeros”.

Además, entre las causales aparece también “la caída desde altura y/o a pozos”, seguida por “el derrumbe de edificios o instalaciones”, electrocución, falta de sistemas de seguridad (el enviar -por ejemplo- trabajadores/as de limpieza a áreas de alto voltaje, instalaciones eléctricas sin mantenimiento).

También figuran como causales “golpes, atrapamientos, explosión de calderas, etc., en especial en la industria”, describió el documento.

Se trata del segundo informe de BAL: el relevamiento de 2018 había arrojado al menos 375 fallecimientos de trabajadores mientras realizaban sus tareas.

“Este año afianzamos el observatorio con datos propios, lo que nos permitió relevar casos de empleo no formal; además se introdujeron las enfermedades laborales, es decir los casos de personas que murieron fuera de sus lugares de trabajo, pero como consecuencia de las condiciones laborales”.

“La OMS considera que alrededor de un 80% de las muertes se produce por enfermedades laborales. En Argentina sólo abarcan un 3%. Así que acá falta que se reconozcan un montón de enfermedades que son producto de las condiciones laborales”.

“Las muertes en los puestos de trabajo se deben a la reducción en los costos de salud y seguridad por parte de los empleadores. Si estas muertes se pueden evitar son asesinatos, por eso dejamos de llamar accidentes laborales y les llamamos asesinatos”.

La metodología de trabajo para llegar a esta cifra consistió en relevar datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT) y sumarlos a denuncias recavadas de manera personal y el relevamiento de las muertes laborales que fueron consignadas en medios masivos de comunicación.

“Contabilizamos no solamente a los trabajadores muertos en su lugar de trabajo que estaban en blanco, que son los que cuenta la SRT, sino también una gran cantidad de trabajadores que estaban en negro o trabajando en forma irregular”.

BAL es un colectivo que nació el 9 de septiembre de 2016. Ese día en la Ciudad de Buenos Aires fallecieron David Ramallo, de la línea 60; Diego Soraire, del INTA; y Richard Alcaraz, en una obra en construcción.

Al pedido de justicia, el espacio fue sumando la creación de un observatorio para registrar los casos y la realización de talleres de formación en seguridad e higiene a delegados de base.

“Nuestro objetivo no es sólo elaborar una estadística que el Estado no hace, sino también organizarnos para cambiar esta realidad”.