La “pesca fantasma” y su letal avance en los océanos

Unas 640.000 toneladas de redes y equipos de pesca quedan abandonadas en los mares y océanos del mundo cada año. Este material, diseñado para atrapar todo lo que esté en su camino, continúa haciendo su trabajo una vez a la deriva. Todas las especies marinas se ven afectadas por esta pesca denominada ‘pesca fantasma’.

Uno de los ecosistemas más amenazados es el marino. No solo el aumento de las temperaturas globales lo pone en peligro, sino también la contaminación de las aguas por vertidos o por plástico. Sin embargo, la mayor amenaza de los océanos es la sobrepesca: más del 90 % de la población de peces y mariscos ha sido sobreexplotada.

Además, la industria pesquera tiene un aspecto poco conocido: la ‘pesca fantasma’, un fenómeno que tiene un impacto altísimo en la salud de los océanos y mares.

Se estima que al menos 640.000 toneladas de redes de pesca se quedan en el mar cada año, ya sean abandonadas o perdidas. Este material, una vez a la deriva, sigue cumpliendo silenciosamente con su función de atrapar toda vida marina que se cruce en su camino: corales, tortugas, focas, delfines, ballenas, cangrejos, algas, etc.

France 24 entrevistó a uno de los buzos, Edgardo Ochoa, experto en seguridad marina y buceo de la ONG Conservación Internacional. “La ‘pesca fantasma’ no discrimina según la madurez sexual de las especies a las que atrapa”, dice Ochoa.

Una de las consecuencias de esto es que los animales y plantas no llegan a reproducirse, modificándose así los ciclos de pesca. Algo que, a su vez, afecta a la seguridad alimentaria de las comunidades costeras. Según el buzo, la gran mayoría de redes de pesca que terminan a la deriva en el mar u océanos no se pierden a propósito, pero el problema es que muchas veces no se suele reportar porque estaban siendo usadas en zonas con veda de pesca o están usando materiales que son ilegales.

La Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO) asegura que “la pesca fantasma se ha agravado con el aumento de las operaciones de pesca global y la introducción de materiales sintéticos, de mayor resistencia y durabilidad, lo que propicia un aumento de este tipo de residuos en los mares y océanos”.

Para Edgardo Ochoa, de Conservación Internacional, la clave es estar informados y ser consumidores de pescado responsables, obtenidos de la pesca legal y de temporada. El experto en buceo y seguridad marina finalizó la entrevista con France 24 explicando que, finalmente, “no se trata de limpiar el océano, sino de que no lo ensuciemos”.