Nacionalizar la Hidrovía

Río privatizado

Recuperar el control soberano de la Hidrovía Paraná-Paraguay debería ser un objetivo imprescindible para el desarrollo Independiente de nuestro país.

Exigir la reserva de carga para la bandera nacional, como un paso fundamental para el desarrollo genuino de una marina mercante de bandera nacional y el crecimiento de la industria naval que permitiría generar miles de puestos de trabajo. Además de generar equilibrio fiscal, recuperando esa renta para el Estado Nacional.

La Argentina pierde US$ 7.000 millones al año en fletes que realizan navieras extranjeras. Por año, por la hidrovia, circulan 6.400 barcazas y 2.800 buques de cargas generales, el 98% de bandera extranjera y, el 100% realiza el comercio marítimo de ultramar. Por cada buque que entra y sale se cobra un peaje de un 3,06 dólares la tonelada. El valor no se modifica desde el año 2002.

La empresa belga Jan De Nul es la concesionaria de la hidrovía hasta el 2021, y mantiene el monopolio del negocio desde el año 1995, a través de la UTE Hidrovía SA, conformada también por la argentina Emepa.

Desde hace ya un tiempo comenzó un fuerte “lobby” por parte de distintas corporaciones internacionales para quedarse con el negocio de la próxima concesión de la Hidrovia Paraná-Paraguay, por las próximas decadas. De esta disputa participan, la actual beneficiada, la belga Jan de Nul, la china Shangai Dredging Company (SDC), la belga Dredging International, y las holandesas Van Oord y Boskalis.

La Argentina pierde US$ 7.000 millones al año en fletes que realizan navieras extranjeras

El Río Paraná es uno de los más importantes del mundo, la segunda cuenca más extensa de Sudamérica después de la del Río Amazonas, con 3940 km de extensión, 17.000 km de afluentes, recoge las aguas de la mayoría de los ríos del sur del continente y penetra en el corazón de toda América del Sur: por aquí se va una gran parte de las producciones de Argentina, Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay.

Con una cosecha de 140 millones de toneladas. Las compañías agroexportadoras, se calcula que facturaran este año alrededor de US$ 25.000 millones.

En el ranking de las 10 principales empresas agroexportadoras de Argentina. Se ubica en el podio, como desde hace más de una década la empresa estadounidense Cargill. En segundo lugar, se encuentra otra empresa estadounidense como es el caso de Bunge. En tercer y cuarto lugar, Nidera y Noble, ambas controladas por el grupo chino Cofco, las cuales, sumando sus exportaciones se ubicarían en segundo lugar. En el cuarto lugar, aparece la francesa Dreyfus, y en el quinto, el grupo global ADM/Toepfer de Estados Unidos. Dos empresas argentinas, se ubican en el ranking la empresa de la familia Urquía, Aceitera General Deheza, asociada a la firma estadounidense Bunge y, la empresa Vicentin, de Alberto Padoan, asociada con la anglosuiza Glencore y la alemana Ultramar. La mencionada multinacional suizo/inglesa Glencore está octava, seguida por la Asociación de Cooperativas Argentinas de Daniel Biga, asociada, esta también, con la estadounidense Bunge.

El 98% del transporte marítimo en la hidrovía es de bandera extranjera

En materia del transporte marítimo por la hidrovía Paraná Paraguay, el negocio quedo en manos de inversiones estadounidenses, la compañía Atria Logística del grupo Southern Cross Group ex Ultrapetrol/UABL conforma la más importante red de servicios de transporte de los ríos Paraná – Paraguay cubriendo Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, a lo largo de 4.000 km. La Compañía Naviera Horamar, de Claudio López, es controlada por el grupo estadounidense Navíos South American Logistic, que a su vez, es subsidiaria de otras compañías en la región.