Flota mercante, imagen de la desidia nacional

Por ahí resulta cansador para muchos hablar sobre las promesas incumplidas por parte del presidente Mauricio Macri. Hemos recalcado casi hasta el cansancio sobre las cuestiones diarias y la más latente es la que hizo sobre el Hambre 0, y dejará un país el 10 de diciembre con una pobreza que superará el 40%, muy cercano a los números de la megacrisis de los años 2001-2002.

Hoy voy a hablar sobre algo diferente y no muy conocido por la mayoría de la gente, pero que resulta clave a la hora de entender los intereses que benefició el gobierno de Cambiemos a lo largo de estos casi 4 años de gestión. Alguna vez la Argentina supo ser un país floreciente y emprendedor que supo desarrollar una industria pionera en la región, que la destacaba de sus vecinos y que la incluía entre los estados más prósperos del mundo.

Lejos parece haber quedado ese modelo de nación, para dar paso a una destrucción sistemática de la Argentina de la que costará mucho salir y enderezar.

En uno de los sectores donde esta crisis se ve con mayor claridad es en el transporte, principalmente en la actividad naval, donde en un país que supo ser ejemplo y tener la flota mercante más importante de Latinoamérica, generando miles de puestos de trabajo de calidad, hoy se encuentre pasando un panorama sombrío, con un territorio arrasado y con actividad nula. El ocaso que vive la actividad es tan grande, que hoy en la Argentina sólo el 3% de la carga que circula por sus aguas es llevada por buques con bandera nacional, teniendo la Argentina y los productores pagar más de 5.000 millones de dólares en flete que podrían quedar en nuestro país si se contara con una flota fluvial adecuada y acorde a las necesidades nacionales.

En épocas de campaña electoral, Macri dijo que una de las claves de su gobierno sería lograr una flota mercante de calidad al servicio del pueblo argentino, para eso reflotó una ley que impulsaban entre otros Fernando “Pino” Solanas, donde se ponía en marcha el Desarrollo de la Marina Mercante Nacional y la integración fluvial. La iniciativa fue aprobada por el Congreso nacional en diciembre de 2017, pero yendo contra sus palabras, el jefe de Estado vetó los instrumentos que apuntaban a recuperar la industria naval y la marina mercante, resignando de esta manera la presencia de la bodega nacional en nuestras aguas y la construcción naval en nuestros astilleros.

Hoy, en la Argentina el 97% de los buques que circulan por aguas nacionales corresponde a buques extranjeros, a la vez que el 100% de los 135 millones de toneladas que envían al exterior se hace por barcos con bandera foránea, dando cuenta de una realidad para nada beneficiosa para el país. Al no existir una reestructuración de la industria naval, hace que se vayan del país alrededor de 6.000 millones de dólares al año en concepto de flete por no contar con una flota fluvial para transportar la producción nacional. Esta situación se agrava si se tiene en cuenta que transportar algo por río cuesta 35 veces menos que hacerlo por tierra, lo que abarataría los precios de los productos en nuestro país.

La situación argentina es tan mala, que las naves de bandera nacional no llegan siquiera a sumar cinco decenas, cuando por ejemplo Paraguay cuenta con una flota fluvial de 2.600 barcazas y 200 remolcadores, lo que lo convierte en la tercer mayor flota fluvial del mundo después de las de EE.UU. y China. Inclusive un país como Bolivia, que no tiene salida al mar, ha superado en cantidad de buques mercantes a la Argentina, teniendo más de 100 en estos momentos, y es el segundo país con más navíos que se mueven por aguas nacionales. Esta situación puede explicarse claramente por la fuerte presión impositiva que hay en nuestro país, ya que mientras los armadores navales en suelo argentino deben pagar 47% en concepto de cargas sociales por las tripulaciones, en Paraguay pagan solo un 26%. Lo mismo sucede con otro gravámenes como el impuesto a las ganancias y el IVA, donde aquí se paga 35% y 21% respectivamente, cuando en tierra guaraní se paga solo el 10% entre ambos. Datos que sirven para evidenciar el retroceso de la producción nacional y por qué las inversiones fueron a otros países y eluden la Argentina.

Acá hay una gran incapacidad en el gobierno. En primer lugar, cuando se tiene gente ignorante es muy difícil que se tomen decisiones inteligentes, por eso los gobernantes tienen que saber elegir a los funcionarios en función de su capacidad y no solamente en función de sus intereses políticos personales. En segundo lugar, nos quieren vender una política que no existe, la Argentina hace 4 años que está parada, la industria es negativa, el crecimiento industrial es negativo, hace más de 4 años que viene para atrás, esa es la realidad objetiva.

Para tirar un solo ejemplo, pongo sobre la mesa lo que podría llegar a ser Astillero Río Santiago en la vecina localidad de Ensenada, que concentra gran parte de la actividad en el sector.

Si se aplicara una ley como la que vetó Macri, se podría llegar a engrosar la cantidad de empleados en el Astillero en un 150% y llegar a los 8.000 trabajadores que supo tener en las décadas del ’50 y ’60 del siglo pasado. Vale recordar que la empresa tiene la capacidad de construir en sus amplias instalaciones buques con aptitud para contener 64.000 toneladas. Fundado en 1953 por el expresidente Juan Domingo Perón, Astillero Río Santiago llegó a fabricar en sus instalaciones dos naves emblemáticas para la Armada nacional, como lo son la Fragata Libertad y el ARA Santísima Trinidad.

Es decir, si hay voluntad política se puede lograr poner en marcha a la Marina Mercante en nuestro país, se puede poner en marcha el Astillero ensenadense y levantar de esta manera una actividad por demás lucrativa para los argentinos.

La decadencia que vive la flota mercante nacional hace rememorar a muchos las épocas de gloria que supo vivir el país y que hoy queda lejos en la retina de la sociedad, llevando la actividad a un ostracismo y una parálisis casi completa. Un país que supo tener bajo sí una forma como Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA) que supo ser ejemplo y orgullo para la región, hoy se encuentra totalmente devastado y sin que se avizore al cercano plazo un plan a largo plazo que sirva para refundar a la misma. El macrismo no ha hecho más que fundir un negocio redituable para el país, quedando en evidencia con la labor ejercida por países vecinos como Paraguay y Bolivia que han sabido motorizar una flota fluvial para el beneficio de sus propios intereses. La falta de planificación para establecer una flota fluvial pensada para las próximas décadas, sumado a la incompetencia mostrada por el oficialismo en la materia, han hecho de la actividad mercante una realidad donde la desidia y el abandono es la moneda corriente.

Fuente: Punto3noticias

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