El dominio total de Gran Bretaña en el Atlántico Sur

Además de la usurpación y colonización de las Islas Malvinas, el dominio británico se extiende estratégicamente sobre todo el Atlántico Sur, desde las Islas Georgias e Islas Sandwich del Sur, en disputa con la Argentina. Más alejadas, abarcando todo el océano, se encuentran, la Isla Gough, Isla Tristán de Acuña, Isla de Santa Elena e Isla Ascensión. Detrás de la usurpación de todo el Atlántico Sur, Gran Bretaña y sus socios comerciales explotan ilegítimamente los recursos pesqueros y petroleros, además del control de las rutas marítimas, el espionaje a Sudamérica y su reclamo Antártico.

Malvinas: Pesca y Petroleo

En los días anteriores a la guerra de 1982 se realizaron trece informes científicos internacionales donde señalaban la importancia petrolífera de la cuenca sedimentaria de la que forman parte las Islas Malvinas, asegurando que la reserva de hidrocarburos multiplicaba por diez la del Mar del Norte. Por tal motivo, el ex canciller Rafael Bielsa la llama a la zona petrolera de Malvinas un verdadero Golfo Pérsico Austral y señala que existen a la fecha 12.950 millones de barriles de petróleo probables en las islas, lo que se convierte en reservas probadas de 6.475 millones de barriles.

El PBI per cápita de las Islas Malvinas es el más alto del mundo, con un ingreso anual de US$ 122.000, más del doble de los Estados Unidos con US$ 57.000. Comparado, con países cuyos recursos fuertes son el petróleo y el gas, la diferencia sigue siendo asombrosa. Noruega y Qatar concentran una cifra de US$ 100.000 y U$S 94.000 respectivamente. En tanto, el Principado de Mónaco, US$ 105.000.

En cuatro años, Malvinas paso del 9° al 1° lugar, potenciado por el auge de la pesca y la exploración de los yacimientos petrolíferos. El 35 % del PBI corresponde a la pesca, el 25% corresponde a la actividad de minería –especialmente exploración y explotación petrolera– y un 18% es de turismo y hotelería. El PBI de las islas pasó a ser de ocho millones de dolares en 1985 a casi sesenta millones en pocos años, ello fue posible de manera ilegal, violando la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la Naciones Unidas, que requiere que ambas partes se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación de las islas mientras se encuentre pendiente de solución la controversia de soberanía entre los dos países. Así, en franca ilegalidad, se otorgaron 230 licencias pesqueras, concedidas a buques de bandera española, coreana y taiwanesa, con extracciones de más de 200.000 toneladas anuales de pescado. A su vez, se vendieron licencias para la exploración de yacimientos petrolíferos. A finales del año 2014 el FIG (Falkland Island Government) dio a conocer los últimos datos de PBI referente al año 2012, señalando que fue mucho más elevado de lo estimado, 317 millones de dólares. El aumento del PBI en los últimos 29 años fue de 3.862 por ciento.

El impacto ambiental que conlleva la forma indiscriminada en que se sobreexplotan los recursos en manos de los británicos es enorme. El mar está cubierto por una cantidad de buques factoría que extraen cerca de 50 toneladas de peces por día. Son ilustrativas de este hecho las imágenes satelitales nocturnas donde las luces de los buques en las aguas circundantes a las Malvinas son tan grandes como las luces nocturnas de las ciudades más importantes del continente.

Las ilegítimas exploraciones hidrocarburíferas desarrolladas por el Reino Unido en aguas adyacentes a Malvinas, tambien son motivo de particular preocupación para la Argentina toda vez que implican un grave riesgo ambiental que puede producir una catástrofe ecológica, como la ocurrida hace pocos años en el Golfo de México por la petrolera britanica BP (British Petroleum).

Tales actividades ilegales tambien han sido rechazadas por el Mercosur y los Estados asociados, la Unasur y la CELAC. Los dos primeros, a fin de prevenir o evitar que ellas se realicen, han acordado informar a la República Argentina sobre el movimiento de buques con cargas vinculadas a la exploración y explotación de hidrocarburos en las áreas ocupadas por el Reino Unido.

A pesar del rechazo colonialista de los países de América Latina, por la ocupación británica en islas del Atlántico Sur, Uruguay ha prestado apoyo en los últimos años a parte de la flota con licencias de pesca en las Islas Malvinas. Este año, medio centenar de buques gallegos asociados con los británicos, tienen base en el puerto de Montevideo. España acapara el 94% de las exportaciones de especies marítimas de las Islas Malvinas.

El propio gobierno argentino de Mauricio Macri, otorgó el año pasado, a través del decreto 872/18, 18 áreas para la exploración de gas y petróleo en la cuenca de Malvinas, donde fueron beneficiadas, con porcentajes mayoritarios, capitales ingleses a través de la compañia Tullow Oil y British Petroleum y, la estadounidense Exxon Mobil. Además de la noruega Equinor, que hoy operan para explotar el petróleo de las islas, que son objeto de un litigio de soberanía entre Argentina y Gran Bretaña.

La empresa británica Tullow Oil operó 7 licencias otorgadas por los kelpers en la Cuenca Malvinas Sur en 2007, licencias que terminaron en manos de Rockhopper, la británica punta de lanza del pillaje petrolero. Tullow se quedó con 3 áreas en la Cuenca Malvinas Occidental, 100 a 150 km al oeste de las Malvinas. Otra de las grandes ganadoras de la oferta Argentina, ha sido la estatal noruega Equinor; con 7 licencias: 3 de ellas en la Cuenca Argentina, 2 en la Cuenca Austral Marina y 2 en la Cuenca Malvinas Occidental. Una actual miembro del directorio de Equinor, Anne Drinkwater, tiene vinculación directa con el gobierno colonialista isleño. Además de haber sido directora de Tullow entre 2012 y 2018, mientras ocupó ese cargo fue asesora petrolera para Malvinas.

En mayo de este año, el ilegítimo gobierno británico en Malvinas resolvió extender la pretendida Área Marítima Protegida a la totalidad de la zona de las Islas Georgias y Sandwich del Sur en clara violación a lo establecido por la Organización de las Naciones Unidas, que insta a los gobiernos de la República Argentina y del Reino Unido a que se abstengan de adoptar decisiones que impliquen introducir modificaciones unilaterales mientras continúe el proceso de negociación para poner fin a la disputa de soberanía. Este ilegal acto británico tiene su origen en el año 2012, cuando el gobierno inglés anunció la creación de una pretendida Área Marítima Protegida que abarca más de un millón de kilómetros cuadrados de espacios marítimos adyacentes a las islas Georgias y Sandwich del Sur.

Los 3.400 habitantes de las Islas Malvinas, han sabido sacar provecho, a la exploración y explotación de los recursos apropiados, como la pesca y el petroleo. Gran Bretaña continúa ignorando las resoluciones internacionales, mientras sigue aumentando su dominio sobre todo el Atlántico Sur, adueñándose de los recursos y las rutas marítimas estratégicas. Además del control sobre el territorio antártico.

Las Islas Malvinas, además se convirtió en el lugar del mundo mas militarizado por habitante.

Los principales destinos de las exportaciones de Islas Malvinas son España ($170 Millones), Estados Unidos ($8,62 Millones), Sudáfrica ($7,5 Millones), el Reino Unido ($4,71 Millones) y Bulgaria ($4,35 Millones).

Los principales orígenes de sus importaciones son el Reino Unido ($56,9 Millones), España ($33,1 Millones), Grecia ($12,9 Millones), los Países Bajos ($6,89 Millones) y Rusia ($1,76 Millones).

Los otros dominios colonialistas británicos en el Atlántico Sur

Ascensión es una isla ubicada a medio camino entre América y África. Su población ronda los 900 habitantes.

Estados Unidos mantiene una base de espionaje en la isla de Ascensión, en medio del océano Atlántico, en la cual son vigiladas las comunicaciones en Brasil, Argentina, Uruguay, Colombia y Venezuela, según denunció la revista brasileña Istoé. En la isla, considerada “una granja de antenas” por los turistas, funcionaría una instalación de Echelon, sistema usado para la vigilancia masiva de comunicaciones satelitales.

Según Istoé, la Isla Ascensión, es parte del proyecto Echelon en el que, además de Estados Unidos, participan los gobiernos del Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda y Australia. Según los documentos revelados por el ex analista de la Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU (NSA, en inglés) Edward Snowden, hay una complicidad entre esos cinco países en el espionaje global.

Según información pública, en la isla Ascensión se ubica una base aérea británica operada por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos; una estación de rastreo de la Agencia Espacial Europea, una instalación de inteligencia británico-estadounidense y una estación de relevo del Servicio Atlántico de la BBC. La isla también mantiene una de las cinco estaciones terrestres que asisten la operación del sistema de navegación GPS (Sistema de Posicionamiento Global).

La isla Ascensión fue un enclave fundamental para la Guerra de las Malvinas. Básicamente está en el medio, por lo que todos los vuelos paraban en la isla antes de seguir a las Malvinas.

La isla Santa Elena, esta habitada por 4500 pobladores. Su aislamiento hizo que las autoridades británicas la usaran como lugar de detención. El emperador Napoleón Bonaparte vivió en ella de 1815 hasta su muerte en 1821, al igual que miles de prisioneros bóeres sudafricanos al comienzo del siglo XX.

Tristán de Acuña es un archipiélago ocupado por la corona británica compuesto por varias islas. Otro de los dominios del imperialismo británico sobre el Atlántico Sur es la Isla Bough.

Las Islas Auroras, son un conjunto rocoso inhabitable, continuación de la cordillera de los Andes, despues de la guerra de las Malvinas, fueron adueñadas ilegitimamente por Gran Bretaña.

Gran Bretaña ejerce soberanía sobre 14 territorios de ultramar, 10 de los cuales –incluidas las Islas Malvinas– figuran en la lista del Comité Especial de la ONU que impulsa la descolonización de esa clase de superficies.

En tres de esos 14 casos, Gran Bretaña sostiene controversias de soberanía con la Argentina: las Malvinas, las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y una porción del territorio antártico.

En el caso de la Antártida, Gran Bretaña reclama desde 1962 territorios continentales e insulares que coinciden totalmente con el sector reivindicado por la Argentina, incluidas las Islas del archipiélago Orcadas del Sur, y parcialmente con el que sostiene Chile.

De los tres, sólo el caso de las Malvinas está en la órbita del Comité de Descolonización, el organismo creado en 1961 por la Asamblea General de la ONU con el objeto de ayudar a regularizar la situación de las colonias.

De los otros nueve territorios ultramarinos británicos en la mira del Comité de Descolonización, la Corona enfrenta un reclamo de soberanía es Gibraltar, la pequeña península al sur de España, que la reivindica como propia.

Los otros ocho –todos archipiélagos– son Anguila, Bermudas, Islas Caimán, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, y Montserrat, en el Caribe; las Islas Pitcairn, en Oceanía, y Santa Elena, Ascensión y Tristán de Acuña, entre Sudamérica y África.

Además, Gran Bretaña mantiene la posesión de dos sectores en Chipre, reclamados por este país, y un conjunto de archipiélagos, compuesto por unas 70 islas en el océano Índico, reivindicados por Mauricio y Seychelles.

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