Arena: el nuevo oro del planeta

La arena es el recurso más utilizado en el planeta después del agua. Este material está presente en la mayoría de artículos que las personas utilizan diariamente. Es parte de las casas, carreteras, vajillas, cosméticos, aparatos electrónicos, papel, detergente e incluso de las pastas de dientes y hasta el plástico. La mayor parte de la arena que se retira de playas, ríos y del fondo del océano se destina a la producción de cemento, que es el material de construcción más utilizado en el mundo, aún cuando la de mar no es recomendable para edificaciones. Pero ni siquiera un elemento aparentemente interminable como la arena puede satisfacer la demanda actual de recursos. Diariamente se extraen 18 kilos de arena y grava por cada habitante del planeta. Los cambios en los patrones de consumo, el aumento de la población y el incremento de la urbanización han triplicado su demanda en los últimos 20 años, y actualmente se explota más de la que se produce naturalmente.

La arena es hoy el recurso natural más demandado del mundo, después del agua y por delante de los combustibles fósiles. Se ha convertido en un bien muy cotizado, imprescindible para las civilizaciones modernas. Nuestra sociedad está literalmente construida sobre arena. La demanda mundial de arena y grava, asciende a unos cincuenta mil millones de toneladas cada año. La mayor parte se destina a la producción de cemento que es el material de construcción más utilizado en el mundo. El negocio de la arena es tan lucrativo que se ha vuelto un fenómeno mundial, expandiéndose a la misma velocidad que la urbanización.

La arena es el recurso natural más demandado del mundo, después del agua y por delante de los combustibles fósiles

La arena, está compuesta básicamente por pequeños granos de roca, también se utiliza para regenerar playas y extender territorios. Por ejemplo, sirve para construir islas artificiales o rellenar las costas para ganar terreno.

El informe Arena y sostenibilidad de la ONU Medio Ambiente afirma que se ha triplicado la demanda de esta materia prima en los últimos 20 años. Según las Naciones Unidas, el 54% de la población mundial vive en zonas urbanas y se prevé que la cifra aumente hasta el 66% en 2050. El problema es que la formación de arena es un proceso natural lento, que requiere años, y la demanda es superior a la capacidad de regeneración y suministro de la propia naturaleza.

Además, las represas y la extracción han reducido el suministro de sedimentos de los ríos a muchas áreas costeras, lo que lleva a la reducción de los depósitos en los deltas de los ríos y la erosión acelerada de las playas. La extracción de arena se está convirtiendo rápidamente en un problema transfronterizo. El comercio internacional del recurso está creciendo debido a la alta demanda en regiones sin bancos locales, y se prevé que aumente un 5,5% anual con las tendencias de urbanización y desarrollo de infraestructura.

La mayoría de la arena de China, sale del lago Poyang, hoy la mayor mina de arena del mundo. Cada año se extraen de ese lago 236 millones de metros cúbicos de arena

En distinos lugares, muchas operaciones de extracción de arena no están en línea con las regulaciones de gestión ambiental y ya se han visto impactos sociales. Por ejemplo, Camboya, Vietnam e Indonesia son las fuentes, legales e ilegales, de materiales agregados para el desarrollo del corredor económico regional y los proyectos de recuperación de tierras en el sudeste asiático. Sierra Leona, Kenia, Tanzania en África y Colombia en América del Sur han sido identificados como lugares que presentan desafíos de sostenibilidad para el sector.

En Maldivas, pescadores de arena, bucean y extraen el recurso a mano del mar y lo transportan en bolsas, para vender a constructoras

Como consecuencia del faltante de arena eficaz para la construcción, en Marruecos y Maldivas, por ejemplo, se construyen edificios y casas, algunas zonas, con arena de mar, lo que implica un riesgo latente de derrumbe.

En India, las denominadas “mafias de arena” amenazan a comunidades locales, sus medios de vida y al medio ambiente. El conflicto por el recurso y el negocio en este país, ya ha provocado varios asesinatos de pobladores locales por parte de estas mafias. Estos, y otros ejemplos, demuestran cómo la extracción descontrolada se produce a expensas de otros sectores económicos, medios de vida locales y biodiversidad.

Las operaciones legales e ilegales se reportan cada vez más en los alrededores e incluso dentro de las reservas de biodiversidad establecidas y las áreas protegidas.

Actualmente, la extracción y el uso de la arena se definen por su geografía local y su contexto de gobernabilidad y no tienen las mismas reglas, prácticas y ética en todo el mundo.

En Kenia, la arena es un tesoro. El creciente auge de la construcción en este país africano convirtió a este recurso en una fuente de ingreso económico de fácil acceso para quienes, con solo acercarse a la orilla de un río, la toman de manera ilegal para venderla en el mercado negro.

Un grupo de extractores de arena a orillas del río Athi, a 25 kilómetros de Nairobi, en mayo de 2019

Si bien, la arena del desierto no se puede utilizar para fabricar concreto debido a su suavidad. Según denunció la ONG Western Sahara Resource Watch (WSRW), desde el puerto de El Aaiún (Sáhara), salen cargamentos de arena hacia España para la regeneración de playas de las Islas Canarias.

En India, la laxa aplicación de las leyes creó el escenario perfecto para la aparición de grupos organizados que manejan el negocio. Estas mafias son particularmente poderosas, porque tienen lazos con la Administración y pueden acceder a los procesos de contratación. La extracción y venta de arena en este país están reguladas a nivel provincial, pero el Gobierno central no hace hincapié en el cumplimiento de la ley. La corrupción es palpable. El país extrae cada año 500 millones de toneladas de arena, alimentando una industria que mueve unos 42.000 millones de euros. Las redes de extracción de arena emplean a menudo a personas en condiciones deplorables, sin equipo ni herramientas, buceando hasta el fondo de los ríos con un cubo metálico o bien, extrayendo el recurso a balde, desde rudimentarias embarcaciones.

La “mafia de arena” en la India, con conexiones politicas, desplaza poblaciones enteras, recurriendo incluso al asesinato de pobladores locales. Esta industria mueve unos 42.000 millones de euros

China usa el 57% del cemento del mundo y es además el principal productor mundial. La mayoría de la arena que usa sale del lago Poyang, una de las mayores reservas de agua dulce y hoy la mayor mina de arena del mundo. Cada año se extraen de ese lago 236 millones de metros cúbicos de arena.

Desde 2014, China ha construido siete islas artificiales en el archipiélago de Spratly, en el Pacífico sur, que se disputa con Taiwán y Vietnam, estos dos países, además de Malasia y Filipinas también han expandido su territorio en este archipiélago.

Singapur recurre a metodos fraudulentos para extraer la arena que los paises vecinos dejan de venderle

A la cabeza de los países que están aumentando su territorio de manera artificial se encuentra Singapur, que además es el mayor importador per cápita de arena del mundo. En los últimos 40 años ha crecido 130 kilómetros cuadrados en tierra (un 20%), empleando unos 637 millones de toneladas de arena. Y todavía pretende extenderse 100 kilómetros cuadrados más antes de 2030. Los principales proveedores son países vecinos: Indonesia, Filipinas, Vietnam, Myanmar (antigua Birmania) y Camboya. Pero todos ellos empiezan a ver cómo sus reservas escasean y están parando las exportaciones, lo que ha disparado el precio de la materia prima un 200%.

El primero en hacerlo fue Indonesia, tras ver cómo muchas de sus islas iban hundiéndose y desapareciendo. En 2007 decidió cortar todos los negocios de arena, especialmente con Singapur, su principal importador. Una decisión que le costó una trifulca política con su vecino sobre los límites exactos de sus fronteras y el derecho de uso de este recurso.

La extracción de arena de mar, tambien se utiliza para la expansión de playas turisticas y, para la creación de islas artificiales, germen de conflicto por nuevas limitaciones geograficas sobre todo en zonas en disputa

Emiratos Árabes Unidos (EUA) es otro de los mayores importadores de arena, pese a vivir rodeado de desierto, esta arena no es la más adecuada para cemento porque resulta de baja calidad. En las últimas décadas, Dubái ha importado de Australia enormes cantidades de arena para la construcción de diversos complejos y edificios. A su vez, para el proyecto de las Islas Palm, formado por tres conjuntos de islas que aumentará alrededor de 520 kilómetros la superficie de las playas de Dubái, han devorado 385 millones de toneladas de arena, con un coste de unos 10.000 millones de euros.

Groenlandia se ha convertido en una fábrica de arena, como consecuencia del calentamiento global, el derretimiento de los glaciares produce enormes cantidades de sedimento, que puede ser utilizado en la construcción y generar divisas a esta isla de apenas 57.000 habitantes.

Un barco arenero extrae sedimentos cerca de Nuuk, Groenlandia

Debido al poder erosivo del hielo, hay mucha arena en Groenlandia y, con la crisis climática que está acelerando el derretimiento de la capa de hielo groenlandesa, de 1,6 kilómetros de grosor, el derretimiento se ha sextuplicado desde los años 80.

Según proyecciones, la demanda de arena para 2100 será de 481.000 millones de dólares, impulsada por el aumento de la demanda y la posible escasez. Quizás por esta nueva realidad, se entienda el repentino interés reciente de los Estados Unidos por comprar Groenlandia a Dinamarca. Estados Unidos, importada arena, mayoritariamente desde Vancouver, Canada.

En Groenlandia, una gran industria exportadora de arena podría ser crucial para una posible independencia. El gobierno autónomo ya envío a hacer estudios para aumentar la extracción de arena a una escala mayor para cargar grandes buques cargueros para el envío a otras partes para desarrollar una industria de arena.

En Argentina, durante el periodo de 2003 a 2014, el volumen de arena extraído de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay, por las provincias del NEA (Corrientes, Entre Ríos, Misiones, Chaco, Formosa y Santa Fe) y la de Buenos Aires, creció 293%.

En 2003, Argentina consumía un metro cúbico de arena per cápita, el equivalente a 40 millones de toneladas, hoy es de cuatro metros cúbicos. La producción ronda las 140 millones de toneladas anuales, para los 180 buques areneros que operan en los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay.

La nociva técnica aplicada en la formación Vaca Muerta es altamente dependiente de las arenas. Las organizaciones ambientales, por su parte, advierten, conociendo la experiencia de EE. UU., sobre los riesgos a la salud, como la silicosis, que esta extracción genera.

Como consecuencia de la explotación de Vaca Muerta, la demanda de arena silícea se incrementó en forma exponencial, se tuvo que importar el mineral desde China, Brasil y Estados Unidos. En el año 2017, el negocio de las arenas silíceas facturó en Argentina 220 millones de dólares y se espera que esa cifra se triplique para 2021.

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