La Pesca Ilegal: nueva excusa para intervenciones militares de EEUU en América Latina

Al igual que con el narcotráfico, ahora el gobierno de los Estados Unidos, también incluye al problema de la Pesca Ilegal en países de Latinoamérica, como es el caso de las Islas Galápagos en Ecuador, para instalar bases militares.

Un Portaviones natural en las Islas Galápagos

El ministro de Defensa de Ecuador, Oswaldo Jarrín, anunció que el aeropuerto construido en las Islas Galápagos, será utilizado para el combate al narcotráfico e ilícitos como la pesca ilegal, con la intención de operar las 24 horas y recibiendo aviones estadounidenses, como el Orión P3 y el Awac, destinados a combatir a grupos criminales que operan en el mar.

Poco después de este anuncio, el Gobierno emitió un comunicado y aclaró que la operación de esas aeronaves no implica que se instale una base militar ocupada por personal de Estados Unidos.

Actualmente, en el aeropuerto de San Cristóbal ya operan un avión Caza para exploración aeromarítima y un helicóptero destinado a evacuaciones aeromédicas. Las instalaciones están administradas por la Dirección General de Aviación Civil (DGAC). Una vez que entren a operar las aeronaves desde Galápagos, la idea del Gobierno es crear el denominado “triángulo de seguridad”, que lo conforman Manta y Guayaquil. Eso ocurre porque en este momento el Orión P3 y el Awac ya vuelan desde el Puerto Principal y también lo pueden hacer desde la capital manabita.

El presidente Moreno en su cuenta de Twitter y publicó un comunicado. En ese texto reza que “se ha determinado, por parte del Gobierno, la cooperación con los EE.UU. con fines exclusivos de mejoramiento de la pista del aeropuerto de San Cristóbal y permitir el reabastecimiento de combustibles para dos aeronaves de monitoreo de actividades ilegales de la extensa reserva marina, a fin de precautelar la soberanía nacional frente a esas amenazas”. “La cooperación será ampliada, junto con los Gobiernos de Perú, Chile y Colombia, para tener una postura regional frente a este tipo de amenazas, dentro de sus respectivas jurisdicciones”, dice en el comunicado, en el cual también se menciona que el presidente del Consejo de Gobierno del Régimen Especial de Galápagos, Norman Wray, recalca que además de la amenaza del narcotráfico, están otras actividades ilegales que afectan al Ecuador como “la pesca ilegal o la presión sobre nuestros recursos por parte de flotas pesqueras extranjeras”.

En cambio el ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, escribió en su Twitter “Galápagos NO es un ´portaaviones´ para uso gringo. Es una provincia ecuatoriana, patrimonio de la humanidad, suelo patrio”.

Muchos críticos del gobierno, aseguran que la decisión forma parte de una política de mayor apertura del presidente Moreno hacia Estados Unidos y que tuvo uno de sus últimos capítulos en la entrega en abril pasado de Julian Assange a la justicia británica.

Moreno, que era seguidor de Correa, rompió con el legado de su predecesor una vez en el poder y ha promovido desde entonces un mayor acercamiento a Washington.

De hecho, sus opositores señalan que las presiones de Estados Unidos fueron las que lo llevaron a cancelar el asilo político al fundador de Wikileaks, quien vivió por más de siete años como asilado en la embajada de Quito en Londres.

Y es que desde 2008, Ecuador suspendió su colaboración en materia militar con Estados Unidos y se negó a renovar la autorización para la base militar que Washington mantenía desde hacía una década en la occidental localidad de Manta, tras considerar que violaba la soberanía nacional.

Una Constitución aprobada ese año introdujo la prohibición de bases extranjeras en el país o la posibilidad de que fuerzas de otras naciones utilicen las instalaciones militares nacionales, de ahí que algunos consideren en el uso de las Galápagos por parte de aviones de EE.UU. como “inconstitucional”.

Una década después, en 2018, el gobierno de Moreno anunció que permitiría nuevamente la “colaboración internacional” para la lucha contra el narcotráfico, a través del sobrevuelo de aviones de vigilancia estadounidenses en su zona pacífica.

Así los Estados Unidos retomaron sus vuelos de reconocimiento sobre las aguas de Ecuador en 2018.
El gobierno de Moreno anunció, además, que su país volvería a participar a partir de ese año en el Ejercicio Multinacional de Maniobras Militares, unos juegos de guerra organizados por el Pentágono a los que Ecuador no asistía desde hacía 11 años.

Según las autoridades ecuatorianas, la vuelta a las maniobras militares busca “recuperar el espacio perdido” y el “nivel de entrenamiento” de las fuerzas nacionales.

Mientras, señalan que la apertura a los aviones de reconocimiento estadounidenses permite al país un mayor control sobre el crimen organizado, narcotráfico, tráfico de personas, pesca ilegal, contrabando, búsqueda de aeronaves y embarcaciones en apremio.

Pero estos argumentos no logran convencer a los críticos del gobierno y a los que temen por el futuro de uno de los lugares más asombrosos y estratégicos del planeta.

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