50 años del Cordobazo

Dictadura represiva

El golpe militar del 28 de junio de 1966 se produjo para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967.

Se instaló una dictadura represiva sin capacidad para el diálogo y que despreciaba la política, mientras apostaba a la economía ultraliberal y postergaba la acción social.

El 29 de mayo de 1969, Córdoba se alzó contra esa dictadura militar.

La confluencia de obreros y estudiantes, fue la unión de la lucha económico-sindical y la lucha política antidictatorial, dentro de un proceso de profundas contradicciones sociales.

Los desencadenantes de la situación fueron, en el plano gremial, las quitas zonales (un derecho patronal de aplicar en algunas provincias reducciones salariales sobre el salario pactado en convenciones colectivas a nivel nacional) y una ley que unificaba la jornada laboral en 48 horas semanales, lo que implicaba la derogación del sábado ingles en cinco provincias, incluida Córdoba.

Al mismo tiempo anunció el congelamiento de los convenios colectivos y de los salarios.

La política social de la dictadura de salarios atrasados, despidos injustificados y masivos, anulación de indemnizaciones, etc., engendraron las jornadas de rebelión popular generalizada.

Los participantes

El 29 de mayo de 1969, la clase trabajadora, los universitarios y el pueblo de Córdoba fueron protagonistas de un hito histórico, en medio de una huelga general activa de 36 horas, con movilización y concentración, convocada por la CGT local.

El movimiento obrero

La política anti-popular del General Juan Carlos Onganía alentó a la unidad en la acción de sectores gremiales que estaban divididos, por un lado la CGT oficial, de peronistas vandoristas y participacionistas, por otro la CGT de los Argentinos, donde se nucleaban peronistas ortodoxos e independientes (radicales e izquierda independiente).

Los sindicatos cordobeses fueron los artífices de una alianza popular centrada en la CGT Regional Córdoba, vanguardia de luchas políticas y sociales. Una CGT que dirigió las primeras huelga contra la “revolución libertadora”, enarbolando los programas obreros revolucionarios de Huerta Grande y La Falda.

La inmensa mayoría de los gremios que participaron de la movilización del Cordobazo, 50 sobre un total de 55, tenían conducción peronista y apoyo de bases del mismo signo.

Las características de la mayoría de los dirigentes gremiales, su historia y trayectoria anterior, sus ideas políticas, etc., muestran que el Cordobazo fue la continuación de las luchas obreras que arrancaron en la resistencia peronista, desde 1955.

Los Secretarios Generales de los Gremios Elpidio Torres, del SMATA, y el lucifuercista Agustín “El Gringo” Tosco fueron las principales figuras del Cordobazo, junto con Atilio “El Negro” López que encabezaba el importante gremio de los choferes (UTA), el “Cabezón” Miguel Angel Correa (maderero), “El Negro” Héctor Castro (ATE) y Jorge Canelles (UOCRA), tuvieron activa participación en las luchas previas que prepararon el clima de la rebelión.

El movimiento estudiantil

El movimiento estudiantil venia de un intenso fogueo anterior, debido a la gran huelga universitaria del año 1966 donde es muerto el estudiante integralista Santiago Pampillón.

Esta lucha se da para resistir la intervención militar de las Universidades.

El peso de la revolución cubana en la izquierda y las posiciones de John Willam Cooke en el peronismo, desplazaron el conjunto hacia posiciones cada vez más revolucionarias.

La principal fuerza estudiantil en Córdoba era el Integralismo, un movimiento universitario originado en el cristianismo, donde influían los sacerdotes que asumían el Concilio Vaticano II y, que antes de 1969, desplegaba los comienzos de lo que sería el peronismo revolucionario.

La Sociedad

Toda la población de una Córdoba rebelde, que atravesaba un momento especial de su historia, se expresó porque no soportaba el opresivo clima impuesto por la dictadura, lo que le dio el carácter masivo a la protesta.

Vísperas del incendio

El incremento del ticket del comedor universitario privatizado de la Universidad de Corrientes, originó manifestaciones, que al ser impedidas produjeron, por la represión policial, la muerte del estudiante de medicina, Juan Cabral, el 15 de Mayo de 1969.

Hay protestas estudiantiles en todo el país que son especialmente graves en Rosario que es ocupada militarmente, donde fue asesinado el estudiante de ciencias económicas, Adolfo Bello.

En Córdoba, los obreros mecánicos de que realizan una asamblea son reprimidos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de Mayo.

Los paros para los días 15 y 16 de Mayo, en razón de las “quitas zonales” y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencias de empresas, van caldeando el clima.

Preparados para luchar

Hasta ese momento, la modalidad predominante de movilización callejera era el “acto relámpago”, donde se manifestaba contra el gobierno y se desaparecía cuando llegaban las fuerzas represivas, para no caer preso. El 29 de mayo de 1969 se cambia esa dinámica, se va al enfrentamiento.

Por eso el Cordobazo tuvo poco de espontáneo. Lo muestra la ejemplar preparación previa de los trabajadores, en especial del Smata y Luz y Fuerza.

Los estudiantes y los sindicatos se van pertrechando para el encuentro. Disponen de bombas molotov, miguelitos, hondas, bulones, barras de acero y algunas pocas armas de fuego.

Avance hacia el centro de la ciudad

El jueves 29, a la mañana, el movimiento parte de sus lugares de trabajo organizados en columnas, siguiendo las rutas establecidas el día anterior.

Las columnas son socialmente homogéneas y, a la vez, se puedan identificar fácilmente a los sindicatos intervinientes y, para el caso de los estudiantes, las facultades a las que pertenecen, lo que le da una gran uniformidad y solidez al conjunto movilizado.

Desde Materfer, Fiat Concord, Grandes Motores Diesel y Perkins, por la Ruta 9; desde Perdriel e Ilasa, en las cercanías del aeropuerto de Pajas Blancas; desde la central de Lima y Maipú de la Empresa Provincial de Electricidad de Córdoba (EPEC), desde Santa Isabel, por el camino a Alta Gracia, las columnas obreras, sólidas, compactas, cargadas de fuerza y rebeldía, doblegarían los sucesivos cordones policiales que las esperaban armas en mano.

Táctica de las fuerzas represivas

La marcha hacia el centro se lleva a cabo y la lucha comienza al reprimir la Policía.

Las columnas que son atacadas, inmediatamente se rearman y siguen su marcha.

La primera de las batallas se libran cerca del mediodía, 5.000 obreros mecánicos frente al Hogar Pizzurno, en la Avenida Vélez Sársfield.

La policía ve que no puede obstaculizar el desplazamiento del movimiento popular, porque avanzaba en múltiples columnas. Entonces concentran su atención en la custodia de lugares estratégicos: radios, dependencias oficiales, usinas, puentes, etc.

Ocupación del centro de Córdoba

A partir del momento en que la mayoría de las columnas se encuentran dentro del centro de la ciudad, entran en contacto los distintos sectores movilizados y se generaliza la lucha en condiciones de ciudad ocupada.

A las 12,30, entretanto, una fuerte batalla campal hacía retroceder y huir a la caballería policial (los “cosacos”) en las inmediaciones de la plaza Vélez Sarsfield y allí caía la primera víctima fatal, el obrero de IKA-Renault Máximo Mena.

A partir de ahí, se construyen barricadas en casi todas las esquinas, siendo reforzadas con fogatas; se vuelcan y se incendian vehículos para obstaculizar el desplazamiento de las fuerzas policiales.

Combate de masas callejero

La policía reprime arrojando granadas de gases lacrimógenos y disparando con armas de fuego.

Las fuerzas policiales no tienen espacio para tomar prisioneros; sólo se registran muertos y heridos de ambos bandos.

Más de 50.000 mil manifestantes se adueñan de la ciudad, levantando barricadas contra la policía, que derrotada, debió replegarse a sus cuarteles dejando la ciudad en manos de los trabajadores y estudiantes.

El gobernador pide auxilio al Ejército.

Los vecinos de la zona céntrica y estudiantes sueltos, se solidarizan con los obreros y colaboran en forma abierta en la acción.

A las 13.15 horas el Ejército emite un comunicado informando que se han constituido los Consejos de Guerra, pero nadie se retira del campo de batalla que abarca 200 manzanas.

Lucha en las calles

Los combatientes toman como rehenes a cinco agentes de policía a quienes se los conduce a una casa particular para luego ser liberados.

Se toma por asalto el Círculo de Suboficiales del Ejército, en San Luís y La Cañada, donde queman, destrozan y arrojan a la calle todo lo que encuentran en su interior, se incendia la firma estadounidense Xerox, la concesionaria Citroen, las oficinas de la Dirección General de Rentas, y la Aduana.

Se mantienen, defienden o construyen más barricadas; se producen atentados, destrozos, incendio de comercios y de coches, expropiaciones de armas a la policía, ataques a comisarías. La lucha es frontal, total.

El Ejército entra en operaciones

A las 15.45 horas se da a conocer otro bando militar anunciando que a las 17 horas el Ejército entrará en operaciones y la policía se retira.

En ese momento las escaramuzas se habían extendido a todos los barrios de la ciudad y se suceden las siguientes acciones: asalto e incendio a organismos oficiales; barricadas; enfrentamientos armados en el barrio Clínicas; atentados a líneas de electricidad; destrozos de destacamentos policiales y de comisarías; tiroteos; baleo contra domicilios de funcionarios públicos, más acciones aisladas de francotiradores.

Desenlace de la rebelión popular

Todas estas acciones se despliegan en momentos en que la policía se ha retirado del escenario de las luchas y éste se encuentra bajo el control del Ejército y Gendarmería.

A la noche, el Ejército logró desalojar el centro, haciendo fuego indiscriminadamente, registrándose heridos en ambos bandos, pero ahora se ha creado el espacio para las detenciones.

Se allanan sindicatos y la CGT “A”, se llevan a cabo detenciones y se ponen en marcha inmediatamente los Consejos de Guerra.

Así, son condenados los dirigentes Canelles, 10 años de cárcel; Tosco, 8 años; Elpidio Torres, 7 años.
Estas fueron las respuestas de la dictadura a la pueblada.

El saldo de la batalla de Córdoba fue trágico. Decenas de héroes y mártires muertos, cientos de heridos y numerosos detenidos.

Pero la rebelión popular, tal como fue organizada, triunfó; la dictadura de Onganía quedó herida de muerte y con él sus proyectos de perpetuarse en el poder.

Una etapa de luchas constantes

El Cordobazo puso en evidencia las limitaciones del Estado autoritario implantado en 1966 y de una política económica que sólo satisfacía los intereses del gran capital monopolista.

Además, fue el punto más alto de un proceso de lucha popular que se inicio en 1955 y culminaría en 1972 con el regreso de Juan Perón a la Patria, el peronismo aglutinando a todo el pueblo, el triunfo electoral de 1973 y las Fuerzas Armadas saliendo por los techos de la Casa Rosada.

El Cordobazo, signado por la metodología de la rebelión de masas, nos enseñó que: con una política popular, con dirigentes firmes y unidad de todos los sectores, se pueden derrotar los proyectos reaccionarios más cruentos, aunque parezcan muy sólidos.

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