6 de Agosto de 2004: Fin del nefasto decreto 1772/91 (banderas de conveniencia)

Pasaron 14 años, desde el 6 de agosto de 2004, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner, mediante un decreto, ponía fin a la desregulación que permitía que los dueños de barcos registraran sus flotas en países con legislaciones más flexibles.

El decreto 1010/04 derogaba el decreto 1772/91 de Carlos Menem que permitía a los buques argentinos pasarse a “banderas de conveniencia” para abaratar sus costos.

La flexibilización se justificó entonces con argumentos tradicionales: la necesidad de desregular el sector para bajar los costos laborales.

Los armadores argentinos, no dudaron entonces en adherirse a normas de países con regímenes más permisivos, con menos derechos laborales, como los de Liberia y Panamá. Además de pagar salarios más baratos no aportaban a la seguridad social ni al fisco. Llevado al extremo podían, incluso, matricular la flota en el pabellón nigeriano, un país que permite el azote corporal.

En aquel momento, el sindicalismo estaba dividido en dos: la CGT-Saúl Ubaldini y la CGT-Güerino Andreoni. La primera repudió el decreto menemista. La segunda no sólo no elevó la voz sino que algunos de sus integrantes aportaron letra para la redacción de la normativa. Solo unos pocos políticos se opusieron al decreto, entre ellos Antonio Cafiero por el PJ, y pocos gremios ofrecieron resistencia, solo el SICONARA a nivel nacional y el SOMU San Fernando.

Cuando Néstor Kirchner anunció su derogación lo hizo delante de una CGT unificada en una conducción tripartita de transición. Donde Hugo Moyano, se destaca como el principal portavoz y el referente de la problemática laboral ante el gobierno de entonces y el mayor impulsor de la derogación del decreto menemista.

La medida se dio a conocer como parte de la “reactivación de la marina mercante e industria naval”, acompañado de un informe que retrataba el triste derrotero del sector desde la firma del decreto menemista.

Algunos ejemplos: En 1991, la flota nacional contaba con 149 unidades mientras que en el 2002 descendió a 70. En 1990 el volumen de fletes y seguros era de 2545 millones de dólares, de los cuales 900 millones corresponden a bandera argentina, mientras que en 2004 el volumen es de 3600 millones, de los cuales ya a fines de 2002 sólo 40 millones corresponden a bandera argentina.

Durante el acto realizado en el Salón Blanco de Casa de Gobierno, Kirchner arremetió contra la política de los ’90, a la que calificó de “entrega y desnacionalización”. También lanzó pestes contra los “voceros” de esa década, aunque evitó nombrarlos. Irónicamente, entre los presentes se encontraban Enrique Omar Suarez del SOMU y Marcos Castro de Capitanes de Ultramar, dos de los sindicalistas que avalaron en complicidad con el menemismo el decreto 1772/91. Ese día olvidaban el pasado y aplaudían enérgicamente su derogación.

Apenas terminó el acto Kirchner bajó las escaleras, atravesó el Salón de los Bustos rumbo a la explanada y comenzó a saludar a decenas de obreros marítimos que se habían concentrado en la Plaza de Mayo. Ese día en la Plaza, convivieron gremios marítimos, y en solidaridad, unidad y apoyo gremios del transporte. Como la Federación de Camioneros liderada por Hugo Moyano, Secretario General de la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Unión Tranviaria Automotor (UTA) de Juan Manuel “Bocha” Palacios, Secretario General de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT). Esa misma semana, la CATT había recuperado la personería gremial, suspendida desde la última dictadura militar.

Desde el 6 de agosto de 2004, mucha agua ha pasado bajo el puente. Vale decir que desde el decreto 1010/04. Si bien resurgió una reactivación de la Marina Mercante Nacional no tuvo la profundización deseada por la ausencia de otras decisiones políticas necesarias que hicieran posible una flota nacional. Sin embargo, fue la única medida en mas de 40 años, en beneficio de la marina mercante argentina y sus trabajadores, que de esta forma recuperaban la protección jurídica laboral nacional.

14 años después, quizás podremos aprender de los errores y las mentiras políticas, hoy las mismas excusas en que se apoyaron los “vendepatria” para entregar y desguazar nuestra marina mercante en la era menemista, vuelven a repetir sus mismas viejas tácticas durante la actual presidencia de Mauricio Macri y la alianza Cambiemos.

Una política de Marina Mercante Nacional debería exceder la preferencia partidaria particular. Se trata de una política de Estado que solo debería diferenciar entre quienes cuentan entre sus preferencias la soberanía nacional o la dependencia colonial.

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