Triaca, el defensor “oficial”

Si el ministro Nicolás Dujovne necesitaba un defensor, tendría que haber buscado en otro lado. Seguramente no lo pidió, pero el salvavidas mojado y con peligrosos agujeros llegó del lugar menos pensado: de parte de Jorge Triaca.

En definitiva, Dujovne no es un delincuente de guantes blancos, aunque dejó sus marcas en una operación, que hoy está en la cresta de las olas golpeando fuerte en la línea de flotación, entre la credibilidad de los funcionarios y lo que quiere la gente en materia de transparencia.

Jorge Triaca respaldó a Nicolás Dujovne, luego de la publicación de la revista Noticias respecto a que el ministro de Hacienda logró evadir y blanquear $20 millones antes de llegar al Gabinete de Cambiemos. Más allá de la intención se desconoce cuántos pesos dejó el ministro en el exterior, por las dudas.

“Nicolás ha dado muestra de su capacidad, entereza, hoy está siendo atacado por cosas que son injustas y que no corresponden”, afirmó el ministro de Trabajo en diálogo con radio Mitre.

Para justificar el funcionario dijo que no corresponde “evaluar el desarrollo de la actividad en la vida privada, porque no se corresponde con la vida pública” y que Dujovne se acogió a la amnistía fiscal “como cualquier otro ciudadano”.

Perfecto lo de “Jorgito”, de paso le tiró un salvoconducto a su propia historia. É en la parte pública es un funcionario intachable que le toca remar con la parte más fea como significa negociar con los “duros” sindicalistas en procura de que las paritarias no superen el 15 por ciento.

Hasta el momento lo hizo muy bien, la mayoría de los gremios arreglaron por ese porcentaje a espaldas de que la inflación estará muy por encima de lo que el Gobierno pretende. Los sindicalistas tendrán que explicar a los trabajadores las razones del mal negocio, en tanto Triaca respirará aliviado.

En la parte privada ocurre todo lo contrario porque luego de protagonizar un “bochornoso” episodio con su empleada doméstica debió renunciar, sin embargo sigue más firme que nunca, encima con la caradurez de defender a sus compañeros de Gabinete.

Triaca maltrató a su empleada, la tenía en “negro” y para no aumentarle el sueldo la hizo nombrar delegada interventora en el SOMU.

Entre febrero de 2016 y abril de 2017, la intervención a cargo del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), por delegación del juez federal Rodolfo Canicoba Corral y bajo órdenes del ministro Jorge Triaca, contrató a 172 personas, según documentación de la AFIP.

Un personaje el ministro, de sonrisa fácil e historias oscuras, que debe combatir el trabajo no registrado, pero que tenía una empleada en negro.

Salvando las distancias, es como si Carlos Robledo Puch, “el ángel de la muerte” aconsejará a los jóvenes a marchar en la vida sin violencia, o de pronto Enrique Juan Blaksley Señorans, el “Madoff argentino” que estafó a más de 2.000 personas, se convirtiera en asesor del Chase Manhattan Bank. Hasta el odontólogo Ricardo Barreda entraría en la comparación, si llegado el caso, firmaría una solicitada en defensa de los derechos de la mujer.

El periodista Jorge Fernández Díaz afirmó que el Gobierno no puede gobernar con el guardapolvo blanco cuando tiene pintitas negras de suciedad. Y tiene mucha razón.

Humberto Echechurre (El Tribuno)

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