Otro hundimiento de un barco arenero desnuda la corrupción de la Prefectura

El pasado día viernes 9 de febrero el buque arenero Argerena I, se dio vuelta campana durante el proceso de carga, el buque de aproximadamente 290 toneladas se desplazó hacia estribor y provocó el ingreso de agua al buque, el suceso ocurrió en inmediaciones del km 185 del Río Paraná Guazú.

El siniestro se produjo en horas del mediodía, la tripulación intento salvar el barco pero cuando ya no había más chance y peligraba su vida. Los tripulantes se arrojaron al agua.

En el ambiente marítimo, la actividad de los buques areneros, después de la pesca, estadísticamente es la de mayor índice de accidentes y tragedias en los últimos años. Esto es producto de una connivencia corrupta entre la Prefectura Naval Argentina y las empresas armadoras.

La falta de controles (o controles aprobados de forma sospechosa) por parte de los organismos encargados de la seguridad a bordo, la codicia empresaria que realiza modificaciones en la estructura de los buques, la falta de mantenimiento apropiado, condiciones y sobrecarga de trabajo inhumanas de los tripulantes, ningún tipo de control del franco bordo y capacidad de carga, la ilegal operatividad de los buques areneros con la dotación mínima de seguridad realizando tareas de explotación de forma continua durante las 24 hs, (esto prohibido por la propia Prefectura) pero sin embargo avalado por debajo de la mesa. Son las consecuencias de que la vida de los marítimos en estos buques no valga nada.

La gran mayoría de los buques areneros no cumplen casi ningún requisito mínimo de seguridad y todo es “aprobado” por la Prefectura.

Durante los últimos años la Agrupación 25 de Noviembre del SOMU San Fernando realizo numerosas denuncias ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, la Prefectura Naval Argentina y el Ministerio de Seguridad y Derechos Humanos, por las condiciones de trabajo en estos buques, el peligro para sus tripulantes y la violación a las leyes y reglamentaciones en que incurren ante los organismos responsables de la seguridad en el trabajo y la navegación, como por ejemplo, la “dotación mínima de seguridad” que es utilizada como dotación de explotación, con el fin de abaratar costos para las empresas armadoras.

Las mentiras de Prefectura con respecto al hundimiento del buque Argerena I:

En el momento del rescate de la tripulación siniestrada, acudieron al salvataje las lanchas “Lucas Tomas X” y la “San Antonio”, que llegaron al lugar del echo rápidamente y pudieron subir a la tripulación arriba de las embarcaciones.

Prefectura en cambio, anuncio a modo publicitario, en medios locales de la zona, que “desplegó múltiples medios, entre ellos dos guardacostas (GC-144 Boga y GC-120 Lago Lacar) para asistir a toda la tripulación, los guardacostas se dirigieron inmediatamente al lugar acompañados por otras dos unidades de las dependencias de Zárate e Ibicuy”.

Otra de las mentiras de Prefectura, que desnuda la complicidad y responsabilidad en como operan los buques areneros de forma ilegal se refiere a las ya mencionadas dotaciones a bordo.

Según Prefectura, rescato y auxilio a ocho tripulantes del buque Argerena I, sin embargo, el buque contaba con solo siete tripulantes a bordo, es decir que existen dos posibilidades, o bien se falsifico el tramite para el despacho correspondiente del buque, o Prefectura ante tal circunstancia “invento” mediaticamente el tripulante faltante que seria necesario para operar adecuadamente. De todas formas, la realidad es que el Argerena I operaba con la dotación mínima de seguridad, violando el cumplimiento de la reglamentación que impedía al buque operar con esa dotación mínima.

El buque arenero Argerena I, estaba realizando su primer viaje, luego de salir del astillero “Rio Paraná Sur”. Durante el mes de enero, el astillero aseguro que se realizaron tareas de “puesta en seco, servicios de inspección y certificación, trabajos en acero sobre el casco, mecánica y cobreria y alistamiento sobre cubierta”, en cambio fuentes aseguran que el buque contaba con una avería en su casco que no fue reparado de forma segura.

Otro gravísimo delito es que la tripulación de marineria y maestranza se encontraba trabajando totalmente “en negro”, ¿como pueden prosperar estas denuncias ante el Ministerio de Trabajo cuando el propio Sr. Ministro de la cartera laboral emplea personal no registrado y lo designa como interventor en el mismo Sindicato que debería abogar por los derechos de esos trabajadores?

El hundimiento del buque Argerena I, también es parte de la corrupción, improvisación y la desidia que abarca a toda la industria naval y la falta de control e inversión por parte de las empresas armadoras. El Argerena I, es el antiguo buque potero “Coral Negro” que luego paso a llamarse “Asudepes III”, como en la mayoría de los casos, se utilizan embarcaciones construidas para cierta actividad especifica y son modificadas para otras tareas, sin saberse bien, ante los hechos consumados, si se tomaron en cuenta la estructura, estabilidad y capacidad operativa de una actividad a otra.

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