20 de Noviembre de 1947: 68° aniversario del Sindicato de Obreros Maritimos Unidos

La Sociedad de Resistencia de Marineros y Foguistas (1903)

Los puertos cobraron un lugar de suma importancia en el modelo agroexportador de la Argentina de fines del siglo XIX y principios del XX. Su funcionamiento era vital para la economía nacional. Las crecientes actividades exportadoras e importadoras, junto a las tareas relacionadas a ello, desarrollaron notablemente el sector. Las burguesías locales y extranjeras obtenían cuantiosos beneficios, mientras que el revés de la moneda mostraba que las condiciones de trabajo en los puertos, los talleres y los barcos eran duras, tanto por las propias características de las tareas como por las extensas jornadas y las malas condiciones laborales.

Los primeros pasos organizativos de los marítimos fueron dados por los marineros y los foguistas, quienes formaron el 28 de junio de 1903 la Sociedad de Resistencia de Marineros y Foguista, que alcanza en muy poco tiempo, los ocho mil afiliados. Con Secciones en Buenos Aires, Rosario, Corrientes, Barranqueras, Posadas.

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Logo Sociedad de Resistencia de Marineros y Foguistas

Desde sus orígenes, los trabajadores marítimos recibieron la influencia del anarquismo y el sindicalismo revolucionario, y en menor medida del socialismo. El llamado que las dos primeras corrientes hacían a la acción directa, su perspectiva revolucionaria y una valoración positiva de la violencia obrera, tuvieron buena recepción en un sector donde la patronal estaba poco dispuesta a negociar, que reprimía todo intento de organización o de reivindicación obrera y que en esa actitud era secundada por el gobierno y la policía. Incluso la patronal recurría con frecuencia a fuerzas de choque de civiles y agrupaciones de rompehuelgas, lo cual originaba enfrentamientos con los trabajadores sindicalizados, que no pocas veces terminaban a punta de cuchillo o a los tiros. En este escenario, la posición intransigente de los patrones y el gobierno fue respondida con intransigencia por el movimiento obrero del puerto.

El asesinato y desaparición del primer mártir obrero, el marinero Juan Ocampo (1904).

El 1º de mayo de 1904 en Buenos Aires, se concentró alrededor de setenta mil trabajadores en una ciudad de solo novecientos mil habitantes. El entonces presidente, el General Julio Argentino Roca había prohibido cualquier tipo de concentración obrera y amenazado con reprimir los actos reivindicatorios de los sindicatos. Hacia poco se había aprobado la “Ley de Residencia” por la cual se podía expulsar del país a activistas extranjeros.

La Federación Obrera Argentina (F.O.A.), a la cual se encontraba adherida la Sociedad de Resistencia de Marineros y Foguistas, organizó una marcha partiendo desde Plaza Lorea (actual Plaza Congreso) para congregarse en la Plaza Mazzini, en el Paseo de Julio (en la hoy Avenida Leandro N. Alem) en el barrio porteño de La Boca, para reivindicar a los cinco mártires de Chicago y reclamar por la jornada laboral de ocho horas.

Cuando los oradores designados, desde la estatua de la plaza, se disponían a dirigir la palabra a los miles de manifestantes, mientras los manifestantes cantaban “hijo del pueblo”, cancion popular anarquista, sonó un disparo, no se sabe de dónde ni por qué y esa fue la señal de la arremetida salvaje de la policía. Comenzó la dispersión de los manifestantes y así se dio paso a una brutal represión policial, mientras el suelo quedaba cubierto de heridos, casi un centenar. Los obreros que tenían armas repelieron el ataque y sus balas alcanzaron también a algunos agentes del escuadrón de la policía. Un grupo de trabajadores rodeó el cadáver del marinero Juan Ocampo de 18 años de edad, lo levantó en hombros y formó un cortejo, serían 300 compañeros y compañeras, dispuestos a todo. La caravana fúnebre se dirigió resueltamente por las calles de la ciudad hasta el local del periódico “La Protesta” en la calle Córdoba. La policía intentó varias veces interrumpir la manifestación y apropiarse del cuerpo del marinero, pero la resistencia presentada por los manifestantes del cortejo impidió en varias oportunidades ultrajar el cuerpo de Ocampo, repeliendo cada agresión policial con sus armas. La policía comprendió que se encontraba con trabajadores decididos a todo por defender el cadáver del joven marinero. Desde el local del diario anarquista, el cadáver de Juan Ocampo fue trasladado a la Federación Obrera Argentina (FOA), en la calle Chile, donde fue depositado para ser velado por el pueblo obrero de Buenos Aires. Una vez dentro del local y en pleno velorio, por la noche, un numeroso escuadrón de policías ingresó a los tiros al local y secuestró el cadáver de Ocampo y lo enterró en secreto esa misma noche, convirtiendose asi, el marinero Juan Ocampo, en el primer martir obrero y desaparecido de la historia argentina.

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Primer martir obrero marinero Juan Ocampo

La Federación Obrera realizó un gran mitin de protesta el domingo siguiente en la Plaza de Mayo.

División interna de la Sociedad de Resistencia y huelga de 1906.  

La Sociedad de Resistencia de Marineros y Foguistas se divide en mayo de 1906 producto de la declaración del Vº Congreso de la Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A.); El cual declaró que la organizacion perseguía como finalidad la construcción del comunismo anárquico, provocando la reacción de las corrientes obreras que aún perteneciendo a la central sindical no se reconocían en esta perspectiva político-ideológica o que priorizaban la lucha unitaria en el plano gremial). Pero ese mismo año, con motivo de una huelga, volvieron a reagruparse, marineros y foguistas, recorrieron toda la extensión del puerto de Buenos Aires anunciando la iniciación del conflicto a todos los tripulantes de buques y lanchas, al mismo tiempo que se pusieron en contacto con las Secciones de los principales puertos del litoral, en donde el movimiento se extendió con rapidez y gran participación, Se produjeron hechos de sangre, al originarse choques con fuerzas de la Prefectura y fuerzas de choque que respondian a la patronal, mas alla de eso, todos los puertos entre las ciudades de Buenos Aires, Montevideo y Asunción se mantuvieron paralizados. Luego de tres semanas de huelga, se consiguió la victoria, se logró aumentos de salarios, jornada de ocho horas para todas las secciones, descanso dominical para las tareas que lo permitiesen y la patronal aceptó la responsabilidad por los accidentes de trabajo.

Creación de la Liga Obrera Naval Argentina (1907)

En una asamblea realizada el 11 de Enero de 1907 y ante una concurrencia de 5000 personas se dio por terminado el conflicto, producto de la fusión nuevamente entre marineros y foguista se creó la Liga Obrera Naval Argentina. En 1910, la LONA impulsó una huelga exitosa, pero no pudo sobrevivir a ella. La LONA se disolvió porque su secretario general, Juan Colmeyro, fue acusado de recibir un soborno por parte de los capitalistas navieros y de «ser confidente policial». Poco después pagaría estas acusaciones con su vida.

Mas alla de persecuciones y represalias por parte del sector patronal, los trabajadores maritimos de todo el pais  continuaron militando con valentia y entereza dando vida en 1910 a la Federacion Obrera Maritima.

Fundación de la Federación Obrera Marítima (1910)

En Abril de 1910, marineros y foguistas volvieron a unirse fundando la Federación Obrera Marítima (FOM), bajo la dirección de Francisco García y orientada por una mezcla de anarquismo moderado-organizador y sindicalismo revolucionario. La FOM pronto se convirtió, junto a los ferroviarios, en la vanguardia del movimiento obrero argentino. La importancia de los transportes en el modelo agro-exportador no sólo les permitía incrementar su masa de afiliados y acumular fuerza a partir de la posibilidad de paralizar el circuito económico nacional mediante huelgas y boicots, sino que en su estructuración abarcaban un amplio territorio, situación que hicieron valer no sólo para construir un sindicato de escala nacional sino también para desarrollar la organización de otros gremios y de las centrales obreras. Así, los marítimos estimularon y apuntalaron la sindicalización de los hacheros de La Forestal. Esta práctica de solidaridad sería reconocida por el proletariado argentino, y la importancia de la FOM tomaría un primer plano en el IXº Congreso de la FORA, en 1915. Éste fue hegemonizado por la FOM y presidido también por Francisco García. Pero en esta coyuntura su orientación se fue alejando de las luchas maximalistas del «todo o nada», valorando tanto las conquistas meramente gremiales como la intervención del estado en los conflictos entre el capital y el trabajo.

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Logo Federacion Obrera Maritima (FOM)

En 1916, rompiendo con la tradición de no buscar apoyos oficiales, la FOM entrevistó al presidente Hipólito Yrigoyen pidiéndole su mediación en la huelga que impulsaba. Obteniendo un resultado exitoso, inauguró así una tradición de diálogo y negociación con el estado que se fue acentuando con el correr de los años (La FOM logró aumento salarial, jornadas laborales de 8 y 9 horas según la especialidad, reconocimiento de feriados y mejoramiento en las condiciones de trabajo. «Pero el logro más significativo de la huelga general y su reforzamiento a través de la huelga parcial fue el control logrado por la FOM, a través de los oficiales de cada sección, de cuyas sociedades sindicales eran aliados, en la contratación de personal, un logro fundamental que a su vez implicó el fortalecimiento y consolidación de la organización sindical marítima, logrando altos niveles de sindicalización entre los trabajadores de la actividad). La huelga revolucionaria dejaba lugar a la huelga reivindicativa, y en este camino se afianzaba una estrategia reformista en esta fracción de la clase obrera, que dos décadas más tarde sería hegemónica en el movimiento obrero.

La huelga de los 13 meses

El principal enemigo de la FOM fue la empresa naval Mihanovich. Siempre que pudo, empleó obreros no federados (“crumiros”, como se los conocía en la época). Ésta fue una de las causas por la cual, en febrero del 1920, la FOM inició una huelga parcial contra la empresa. Durante la huelga, se tomaron medidas para garantizar el mantenimiento de los obreros. Se abrió un restaurante para los marítimos, donde se comía y se entregaban víveres. Gracias al aporte de cuotas de los obreros con salario y de la solidaridad de los gremios de la FORA IX, se acumuló un fondo de huelga para resistir. A la empresa Mihanovich, debido a que la mayoría de la oficialidad apoyó la huelga, no le resultó sencillo lograr que sus barcos zarparan. Cuando lo lograba, éstos se rompían o se hundían. De esta forma, se establecieron turnos rotativos para quienes subían a un barco a trabajar y para quienes se quedaban garantizando que los barcos no salieran. Así, se homogeneizó el esfuerzo y el salario entre los obreros. La FOM controló quiénes podían trabajar y quiénes no.
Por su parte, el Estado siempre intentó mediar a través del jefe de policía o de algún ministro. Las consideraciones sobre el avance de la huelga fueron sometidas a asambleas frecuentes. Ante su prolongación, aparecieron voces que reclamaron la necesidad de convocar a una huelga general, porque la medida que habían tomado no daba resultados. Sin embargo, la dirección de la FOM se opuso y logró evitar su implementación. En febrero de 1921, el desgaste se empezó a sentir y aparecieron los síntomas de la crisis económica. Es así como Mihanovich decidió aceptar los pedidos de la FOM y, en marzo, sellaron el acuerdo para levantar la huelga.

Del triunfo a la derrota

En el transcurso de la huelga de 13 meses aparecieron actos violentos, dirigidos por la Asociación Nacional del Trabajo (ANT) y la Liga Patriótica (LP), a lo largo y ancho de todo el litoral. Mientras la FOM festejaba su victoria e intentaba recomponerse, estas bandas de la burguesía siguieron atacando a las organizaciones obreras y contratando “crujiros” no federados para las empresas que tuvieran conflictos sindicales. Un hecho poco recordado es la masacre de Gualeguaychú del 1º de mayo de 1921, en el que una brigada de la LP y la policía asesinaron a obreros que conmemoraban el día del trabajador. Hechos como este se repitieron por todo el litoral. En el puerto de Buenos Aires, las empresas empezaron a contratar crumiros, lo que generó la oposición de los estibadores federados que se negaron a trabajar con personal no afiliado. La burguesía, a través de la ANT, reclamó el derecho a la liberalización del trabajo en el puerto. Frente a este hecho, la FOM ni siquiera reaccionó. Los choques entre los obreros federados y los crumiros se multiplicaron y se produjeron varias muertes. En otros tiempos, cualquier ataque hubiese generado acciones fuertes por parte del sindicato marítimo. En este caso, se atacó lo violentamente a la FOM y, sin embargo, su dirección no reaccionó. A fines de mayo, el gobierno radical decidió liberalizar el trabajo en el puerto de Buenos Aires y militarizarlo para garantizar el cumplimiento de las medidas. Los principales dirigentes obreros fueron apresados. Como respuesta, el 2 de junio, la centrales obreras convocaron a la huelga general. Recién ahí la FOM dijo presente y se adhirió. Pero la huelga fue un rotundo fracaso. En el puerto, la actividad fue garantizada por los crumiros de la ANT. La FOM, por su parte, sólo declaró la huelga cuando la dirección de la FORA sindicalista y la FORA anarquista fueron arrestadas.
 
Desde 1916 a 1924 la FOM vivió su mejor época. Los resultados positivos de su perspectiva la convirtieron en el brazo fuerte de la FORA IXº Congreso y luego de la Unión Sindical Argentina (USA), en 1922.

En esos años la FOM acumuló fuerzas mediante un planteo que priorizó, por un lado, la unidad del conjunto de los marítimos por sobre sus oficios particulares y sus posiciones políticas e ideológicas; y por otro, la apelación a la intervención del estado en los conflictos laborales para la obtención de reivindicaciones puntuales y concretas. De esta manera, la perspectiva de un sindicalismo menos revolucionario, más pragmático y economicista logró agrupar al personal jerárquico (capitanes, patrones de lanchas, oficiales, baqueanos, prácticos, comisarios navales, radiotelegrafistas) junto a quienes realizaban oficios menos calificados (marineros, foguistas, conductores, cocineros, mozos).

Luego de varios conflictos este bloque fue quebrado en 1924. Las diferencias entre las organizaciones de oficiales y tripulantes emergieron y la FOM fue derrotada en una larga huelga. Como consecuencia se dispersaron las agrupaciones por oficio y surgió un sindicato patrocinado por la empresa Mihanovich: la Unión Obrera Marítima (UOM), con anterioridad la empresa Mihanovich había impulsado la Sociedad Protectora del Trabajo Libre (SPTL), al frente de la cual se encontraba el citado Juan Colmeyro.

En ésta, enemiga de la FOM, actuaron desde sus inicios una mezcla de agentes patronales, individuos pragmáticos y algunos más sólidamente ligados al gremio pero opuestos a la forma de actuación de la FOM. Controlada por la empresa más grande y significativa del puerto, la UOM recibía constantemente denuncias de amarillismo. La dispersión y las dificultades organizativas que sufría la FOM, junto a la instauración de un régimen político excluyente y represivo en 1930, le dieron aire en el gremio a las corrientes más radicalizadas e individualistas del anarquismo, aunque por un corto intervalo (Juan Antonio Morán, quien fuera dos veces secretario general de la FOM, pertenecía al grupo de «anarquistas expropiadores». Comenta Osvaldo Bayer que era «el prototipo de dirigente anarquista de acción» y que cuando dirigía huelgas, éstas se caracterizaban por su singular violencia. «Y ese dirigente sindical que durante el día presidía asambleas, o discutía con representantes patronales, por la noche se encontraba con aquellos [los expropiadores] y le parecía lo más natural planear asaltos o atentados con bombas y salir luego a llevar a cabo lo planeado». El mismo Morán, el 12 de junio de 1931, se encargaría de matar al mayor Rosasco, quien en ese momento estaba al frente de la represión de los anarquistas en Avellaneda).

La reorganizacion de los gremios maritimos.

La tarea de reconstrucción organizativa sería costosa. En 1926, a partir de un Comité de Unidad, se había fallado en el intento de revertir la situación con la apuesta por un nuevo entendimiento entre la oficialidad y los tripulantes. Recién en 1934 las negociaciones para la unidad retomarían fuerza cuando la FOM, bajo la dirección de Fortunato Marinelli (Fue secretario general de la FOM desde 1933 hasta 1945, y secretario general de la USA desde que se refundó en 1937 hasta 1942, cuando dejó el cargo por la dirección de la caja de jubilaciones de los marítimos). Impulsó un Comité Mixto para coordinar actividades con entidades autónomas y de oficiales, respondiendo de alguna manera a la tendencia de la época de formar sindicatos únicos por industria. El intento unitario recobró fuerza con las perspectivas favorables que encontraron los sindicatos con el advenimiento del peronismo. En la nueva coyuntura peronista y con una tendencia general a formar sindicatos por rama de actividad, en junio de 1946 la FOM participó en tratativas de unidad con la UOM y con otras cuatro entidades de trabajadores calificados del área. De este núcleo inicial se organizó una Comisión Intersindical de Unidad Marítima (CIUM), cuyo objetivo era formar una Confederación General de Gremios Marítimos y Afines (CGGMA) que incluyera a todos los marítimos citados (administrativos, profesionales y tripulantes) en su seno e invitara a participar a portuarios y navales. Para evitar trabas se postergó la decisión de adherir a la CGT peronista o a la USA sindicalista.

La conyuntura peronista.

El gobierno peronista le permitió al movimiento obrero hacer hegemónico el modelo organizativo por rama de actividad económica que se venía desarrollando en la etapa anterior. De esta manera los sindicatos por oficio iban siendo integrados en organizaciones nacionales únicas por industria y estructurados de manera centralizada, lo cual aumentaba su poder de negociación.

Los trabajadores obtuvieron importantes beneficios económicos, políticos y sociales durante el gobierno peronista. Esta situación se sustentaba en un esquema económico basado en el mercado interno y la industrialización por sustitución de importaciones que permitió, en los primeros años, un crecimiento anual del PBI del 8%. Para el funcionamiento de este esquema el estado potenciaba el consumo interno a través de la distribución de la riqueza.

La unificación y centralización que potenciaron el protagonismo del movimiento obrero en los orígenes del peronismo cambió de signo cuando la dirección de la CGT asumió la defensa y el sostenimiento del gobierno como su prioridad. Las estructuras sindicales de la central obrera se ponían en función de los objetivos político-gubernamentales de la hora para sostener la hegemonía peronista.

Esta orientación de la dirección de la CGT, de todos modos, no le aseguraba al gobierno el control monolítico del movimiento obrero y tampoco le posibilitaba evitar los conflictos entre el trabajo, el capital y el estado, aunque sin dudas le sumaba un recurso organizativo fundamental para enfrentar situaciones conflictivas en el mundo del trabajo.

Puntualizando sobre este eje conflictivo, merece ser mencionado que en aquel entonces el estado era el principal propietario de embarcaciones, producto de la profundización de la nacionalización de puertos y flotas iniciada en 1941 y afianzada con el golpe de estado de 1943.

En este camino, en mayo de 1949, el estado había comprado la totalidad del paquete accionario de las empresas de los hermanos Dodero, herederos de la firma Mihanovich, quienes poseían la mayor cantidad de barcos en los puertos argentinos. Las políticas de nacionalización de la época tuvieron amplio consenso y no fueron únicamente una proyección de quienes dirigían el estado; los trabajadores marítimos durante años sostuvieron este objetivo y por lo tanto valoraron positivamente la decisión. Esta coincidencia, sin embargo, no evitaba el choque de intereses entre un estado empresarial y las organizaciones destinadas a la defensa de los intereses gremiales de los obreros.

La Flota Mercante del Estado fue creada en el año 1941 bajo la órbita del Ministerio de Marina con el objeto de explotar y administrar 16 buques de bandera italiana que se hallaban amarrados en el puerto de Buenos Aires. Posteriormente se agregaron a estos 3 navios franceses, 4 daneses y 3 alemanes.

En el año 1949 fue adquirida por el Estado durante el gobierno peronista, lo que significo su modernización y ampliación. Durante el primer gobierno peronista el número de pasajeros transportados pasó de 1.9 millones en 1947 a 17.6 millones en 1951. De igual forma, las cargas se incrementaron de 575.4 a 866.7 miles de toneladas.

Mientras la marina mercante mundial creció desde 1939 a 1951 en un 31%, la marina mercante argentina aumentó en un 286.6%. Este fue uno de los mayores crecimientos registrados por una marina mercante. De esta manera, la marina mercante argentina se constituyó en la más importante de América Latina, superando a la de Brasil desde 1948 en adelante.

La Confederación General de Gremios Marítimos y Afines.

El 22 de febrero de 1947, se conformó una Comisión Provisional para estructurar una Confederación General de Gremios Marítimos y Afines (CGGMA). Su objetivo declarado era incluir a todos los marítimos (administrativos, profesionales y tripulantes) en su seno e invitar a participar de la entidad a portuarios y constructores navales. Para evitar trabas en su desarrollo, se proponía postergar la decisión de adherir a la CGT peronista o a la USA sindicalista.

En la conformación originaria de la CGGMA, a su vez, se advierte la participación conjunta de tripulantes y oficiales, así como la inclusión de algunos sindicatos portuarios. De igual modo, debe señalarse que el personal de maestranza y marinería ocupó un lugar privilegiado por su fuerza numérica, mientras que la oficialidad se ubicó en cargos institucionales de primer orden, dada su jerarquía laboral, su posición estratégica a bordo y, principalmente, por lo importante que era sindicalmente para los tripulantes contar con su apoyo. En este sentido, no debería llamar la atención que en la Secretaria General de la CGGMA fuera designado un capitán. Como en los barcos, el mando quedaba a cargo de quién revestía la máxima jerarquía y no en quienes eran más numerosos.

La CGGMA realizó su primer acto público el 1º de mayo de 1947, en el salón Verdi de la Boca. La conmemoración de la fecha se presentó propicia para realizar un llamado a la “unidad de acción y pensamiento”. Sugerentemente, en el escenario del mitin podía leerse un cartel que decía: “¡Trabajadores del mundo uníos! ¡Viva el 1º de mayo!”. La impronta de la frase y su fuerza evocativa, sin dudas, nos hablan de las tradiciones sindicales sobre las que se sustentaba el nuevo proyecto.

La constitución definitiva de la CGGMA tuvo lugar el día 15 de agosto de 1947, fecha en la que se celebró la primera reunión del Comité Ejecutivo. El mismo se conformó de la siguiente manera: secretario general, capitán Juan Carlos Mason; tesorero, Manuel Gallardo; protesorero, Rodolfo Clemente Landa; vocales: Cosme Gjivoje, Timoteo Chávez, Rodolfo Feliponi, Manuel Pardo y Humberto Cavigliani. Por otra parte, el Comité Central se instituyó mediante la representación de dos integrantes por cada asociación afiliada.

El Comité Ejecutivo, apenas asumido, convocó el primer congreso de la nueva entidad para el día 29 de marzo de 1948. En el mismo se adoptarían las resoluciones para la estructuración de la Confederación y se definiría un plan de labor a ser desarrollado por los organismos directivos. En los meses previos al congreso, el Comité Ejecutivo debía promover actividades de difusión, propaganda y coordinación tras el objetivo de congregar a todos los sindicatos marítimos y afines del país. Se presentó perentorio, en estas tareas preparatorias, avanzar en la unificación de ciertos oficios que permanecían representados por más de una entidad sindical. Entre estos casos, era de suma importancia estratégica concretar la unificación del personal de maestranza y marinería, propuesta por el CIUM, ya que este sector era el más numeroso del gremio, abarcando cerca de 70.000 tripulantes. Su congreso de fusión, finalmente, fue convocado para fines de noviembre de 1947.

Fundacion del Sindicato de Obreros Maritimos Unidos (SOMU).

Para lograr la unidad proclamada, los dos gremios principales (FOM y UOM) debían disolverse fusionándose en una nueva entidad denominada Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), que debía representar a los 70.000 marítimos del país y confederarse en la CGGMA (Las tratativas de unidad de la CIUM eran presididas por Antonio Aguilar, y realizadas junto a Manuel Pardo y Juan Carlos Bronzini de la FOM y Cosme Gjivoge y Antonio Campos).

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Logo SOMU (unificacion de la FOM y UOM)

El 20 de noviembre de 1947, se realizó finalmente, en el salón Unión de la Boca, el “Congreso Obrero Marítimo” convocado por el CIUM para formalizar la creación del Sindicato Obreros Marítimos Unidos, donde se creó definitivamente el SOMU, el cual tuvo como sede el local de la ex FOM (Necochea 1133). Las direcciones del SOMU y la CGGMA quedaron en manos de los militantes de la ex FOM, encabezados por Antonio Aguilar (Aguilar sucedió en la secretaria general de la FOM a Marinelli y fue secretario administrativo de la USA entre 1945 y 1947. Aguilar era acompañado en la dirección por Humberto Cavigliani, Manuel Pardo, Juan Carlos Bronzini, Pedro Rufino Velázquez y Manuel Gallardo).

La reestructuración organizativa del gremio era acompañada por la continuidad del elenco dirigente anterior. Con este trasfondo, la FOM se disolvió en primer lugar por decisión de sus asociados, esperando de la UOM la misma actitud y la afiliación de sus miembros al SOMU. Pero antes de que se iniciara el congreso de la UOM, previsto para febrero de 1948, sus dirigentes, invocando una orden de la CGT, argumentaron que la Unión no podía vincularse a la CGGMA. Su posición minoritaria y subordinada en el nuevo organismo enmarcaba tal decisión, ante el escándalo que estalló con la intervención de la CGT, a fines de enero de 1948, se presentó en la sede de la Unión, Almirante Brown 768, un grupo dirigido por agentes de la empresa Dodero (ex Mihanovich), Laureano Fariña y Raúl Petelú, que con auxilio de la policía ocuparon el lugar invocando una orden de intervención de la CGT, que argumentaba que la UOM no podía afiliarse a otra entidad (la CGGMA) o disolverse sin autorización superior, ambos dirigentes ubicaron como interventores del gremio primero a Graciano Saldain (tranviario), y luego a Juan José Perazzolo (ferroviario), los cuales fueron seguidos por José Timbraos (marítimo español con escasa trayectoria en el gremio). La mayoría de los obreros de la UOM de todos modos se afilió al SOMU, sin hacer caso de las decisiones que venían de las oficinas de la UOM y la CGT. Se avanzaba así en la organización unitaria del gremio.

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Logo Sindicato de Obreros Maritimos Unidos

Haciendo caso de su orientación sindicalista, el SOMU, por ejemplo, especificaba en su declaración de principios que en el sindicato habría exclusión de temas ideológicos, religiosos y políticos. Esta definición, sin embargo, no negaba el papel del estado como un aliado deseable para la resolución de los problemas laborales. Así lo expresaban en un artículo titulado «Políticos en los sindicatos, no!… Pero sectarios tampoco»: «había que darse cuenta de que la intervención del estado en los conflictos obreros es una realidad en todo el mundo, pero no por ello podía decirse que el sindicalismo es un rebaño en esos países. Partir del punto de que aceptar la intervención del estado es renunciar a los principios sindicales es un juicio deformado por la pasión». La experiencia de este gremio es un caso muy peculiar, ya que muy unido por características laborales y con larga experiencia de lucha, mantuvo su independencia por largos años, en una convergencia entre antiguos militantes que rechazaban al nuevo movimiento de masas, y otros que adherían a él.

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