el SOMU y los Derechos Humanos (ausencia o complicidad gubernamental?)

En este informe seleccionamos tan solo algunos de los personajes relacionados con Enrique Omar Suarez, titular del Sindicato de Obreros Maritimos Unidos (SOMU). Algunos detalles de sus antecedentes y frondosos prontuarios de represores, torturadores, participes directos y complices en la violacion a los derechos humanos en Argentina. Desde 1989 hasta la actualidad miembros de las Fuerzas Armadas tienen un rol protagonico en el SOMU. Esto contrasta con la politica gubernamental, iniciada hace 12 años, de condenar a los represores y sus complices en los crimenes catalogados como de lesa humanidad.

Carlos Ernesto “El Indio” Castillo.

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Militó durante los años 70 en el grupo nazi CNU, donde conoció a Nestor Beroch, y luego en la banda de Aníbal Gordon, que participó activamente en la masacre de Ezeiza.

Fue detenido en 1976 por “excesos en la lucha antisubversiva” y pasó a trabajar con los grupos operativos del Servicio Penitenciario Federal.

Fue torturador de los Centros Clandestinos de Detenciones “La Cacha” y el “Pozo de Banfield”,y fue reconocido por Pablo Díaz como uno de los secuestradores de La Noche de los Lápices.

En 1988, el Juez Federal Alberto Piotti, pidió su captura por participar en diversos atentados y delitos comunes perpetrados por grupos asociados a los carapintadas. Participó con Aldo Rico del levantamiento carapintada.

En 1991 fue detenido al allanarse un departamento a pocos metros de la Residencia Presidencial de Olivos en donde se encontró un arsenal y una credencial que lo identificaba como Enrique Solís, Mayor del Ejercito Argentino.

Se le han imputado por lo menos 15 causas penales por toda clase de delitos: hurto, robo, asociación ilícita, lesiones leves, lesiones calificadas, abuso de armas, etc.

En 1995 baleó a unos muchachos que escuchaban música en un auto en la puerta de su casa y se alejó luego de la agresión en un auto del Poder Legislativo Nacional asignado al Diputado Nacional por el Modin Emilio P. Morello; quien también figura como garante de esa casa.

En 1997 declaró ante el juez Melazo que trabajaba como asesor por el Modin en la Secretaría de Drogadicción de la Cámara de Diputados de la Nación, percibiendo como ingresos 2500 pesos mensuales, sin contar los 150.000 pesos anuales por la participación en una supuesta “empresa constructora”.

Esta señalado en la causa AMIA y denunciado en la causa por el asesinato del periodista José Luis Cabezas como uno de los cuatro sospechosos que fueron vistos merodeando en torno de la casa del empresario telepostal Oscar Andreanni.

En 1998 es acusado de haber intentado asesinar al intendente de la localidad correntina de Monte Caseros Eduardo Galantini. Antes de sufrir el atentado, el jefe comunal había denunciado que El Indio, dirigentes maritimos y matones ligados al Modin de Rico pretendían instalarse en Monte Caseros “para traficar armas, drogas y combustibles al Paraguay”. Además, el Indio figura como sospechoso en dos asesinatos sórdidos: uno, el del dirigente gremial marítimo Alberto Rodríguez y el otro, el de Karina Yerbal, mujer íntimamente vinculada al principal dirigente del sindicato, Omar “El Caballo” Suárez.
Los socios llegaron a concretar la adquisición del enorme predio de Monte Caseros a través de una testaferro de nombre Irma Peña -hermana de la pareja del Caballo- , por una cifra ridículamente baja: 60 mil pesos. Tras la firma del boleto, El Indio llegó a Monte Caseros para hacer la toma de posesión. Se presentó como Capitán Solís, el mismo alias que usó cuando fue represor de la dictadura y participó del secuestro de adolescentes en la llamada Noche de los Lápices.
Lo que siguió fue una feroz pelea legal entre la intendencia y el grupo de sindicalistas y carapintadas. Hasta que Galantini recibió un extraño llamado de una mujer que le avisaba que iban a matarlo y ofrecia información a cambio de dinero.
El intendente fingiendo querer comprarle la información, arregló con ella una cita en las afueras de la ciudad y avisó a la policía, que montó un operativo con varios efectivos de civil.
La noche del encuentro nadie bajó del micro que venía de Buenos Aires. Pero no bien se fue el autobús, apareció una 4×4 de la que bajó un hombre. Los policías reaccionaron y lograron detenerlo, pero el conductor de la camioneta Toyota blanca, al verse cercado, aceleró y se abrió paso entre los efectivos. Quien logró escapar no era otro que El Indio.
Su compañero llevaba una pistola 9 milímetros. Fue identificado como Alberto Gelvez y reconoció que había sido contratado por el discípulo de Rico, pero se defendió diciendo que su trabajo no era matar a Galantini sino hacerle de chofer a Castillo.
El predio de Monte Caseros está ligado a su vez a otros homicidios. En la localidad bonaerense de Florida fue asesinado de cinco tiros en la espalda Alberto Rodríguez, alias Capitán Colores, otro matón con historia durante la dictadura, que pasó también por el Modin y estuvo ligado a los carapintadas. En la casa de Rodríguez se encontró trotyl, nueve armas largas, cuatro ametralladoras ultramodernas y un devastador fusil Kalashnikov AK-47. Cuatro días antes de ser asesinado, Rodríguez se había opuesto en un congreso del SOMU a la compra del terreno y denunció que se trataba de una operación para realizar negocios oscuros. Castillo siempre apareció como posible sospechoso del crimen.
En la causa judicial se menciona todavía una muerte más: la de la joven Karina Yerbal, una empleada de confianza del Caballo Suárez que solía acompañarlo a Monte Caseros y con la que tuvo un hijo de nombre Agustín. También a ella la mataron por la espalda, con varios disparos de calibre 22.

Osvaldo “Paqui” Forese.

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Socio de Aníbal Gordon en la Triple A y en el “grupo de tareas” de la SIDE de la dictadura. Llamado “Paqui” por paquidermo, el obeso Forese, quizá haya sido, luego de Raúl Guglielminetti, el más conspicuo de los miembros de la banda de Aníbal Gordon y del “grupo de tareas” que se constituyó como el capítulo argentino de la “Operación Cóndor” de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur puesta en ejecución varios meses antes del golpe de marzo de 1976.

Gordon y Forese, que provenía del Comando de Organización, entre 1974 y 1975 fueron los que se ocuparon de la tarea de convencer a gran parte del grupo ultraderechista Concentración Nacionalista Universitaria (CNU) que integraba las escuadras de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA), de las ventajas subordinarse a la inteligencia militar que dirigía el general Otto Paldino. Tras el golpe, Paladino fue nombrado secretario de Inteligencia y todos sus subordinados pasaron a engrosar las nóminas secretas de la SIDE.

El golpe militar de marzo de 1976 encontró a la Banda Gordon trabajando para el servicio secreto del Ejército en “Automotores Orletti”, un taller de Floresta que se convertiría en el principal “chupadero” de la “Operación Cóndor”.

En mayo de 1976, Forese derribó la puerta de la habitación del hotel Liberty, en plena avenida Corrientes, donde se alojaba el ex diputado uruguayo Zelmar Michelini, uno de los fundadores del Frente Amplio. Forese fue reconocido por un cuñado de Michelini, que observó como la patota se lo llevaba. Ese mismo día, los hombres de Gordon secuestraron a otro ex diputado uruguayo, Héctor Gutiérrez Díaz. Los cadavares de ambos aparecieron horas después, acribillados, junto a los de otros dos militantes tupamaros.

En julio, Forese secuestro al periodista uruguayo Enrique Rodríguez Larreta, junto a su mujer. Sus captores perpetraron otros dos secuestros antes de conducirlos a Orletti. Ambos vivieron para contarlo.

Al llegar la democracia, Forese entre otros socios compró el edificio del Sanatorio Central de Avellaneda, del que se convirtió en “director operativo” y al que lleva a trabajar al siniestro médico de la policía bonaerense Jorge Antonio Bergés. En mayo, Forese dejó el sanatorio para ir a trabajar al Congreso a las órdenes del presidente del bloque justicialista de diputados, Diego Ibañez, ex secretario general del SUPE e íntimo de Alfredo Yabrán.

En 1986 se libro contra Forese una orden de captura por sus violaciones a los derechos humanos. En octubre de 1987, aquella captura quedó sin efecto gracias a la “Ley de Obediencia Debida” sancionada por el gobierno radical bajo la presión de las sublevaciones carapintadas.

Poco después, comenzó a desempeñarse como directivo del Sanatorio Beltrán, tambien de Avellaneda. Desde entonces se multiplicaron las denuncias contra ambos sanatorios vinculados. Por presunto tráfico de drogas y tráfico de bebés.

El 9 de septiembre de 1988 una patota parapolicial “reventó” una manifestación de la CGT en Plaza de Mayo. Enrique Rodríguez Larreta (periodista uruguayo que sobrevivio a su secuestro en Orletti) denunció que uno de los vándalos, que habían sido fotografiados y filmados, era Forese.

Sin embargo, Forese adujo que en ese momento y desde hacía dos días se encontraba detenido en la comisaría 1ª de Avellaneda. La cronista de Página/12, Nancy Pazos, logró poner en evidencia que se trataba de una detención trucha, arreglada con policías que protegían a Forese.

Un año antes, en 1988 habia estallado el escandalo por el “Operativo Langostino”, uno de cuyos principales implicados resultó un amigo de Forese (el directivo de la agencia de seguridad marplatense Vip’s y antiguo pistolero de la CNU, Eduardo Ullúa) menudeaban las sospechas sobre la participación de una red de miembros del SOMU en el tráfico de cocaína a través de los puertos de Mar del Plata, Quequén (Necochea) y Bahía Blanca. Desde que las huestes del Caballo Suárez y el Paqui Forese tomaron el control del sindicato, las acusaciones arreciaron.

Además del propio Paqui, dos de los directivos del SOMU mencionados en estas denuncias fueron los secretarios de las seccionales de Mar del Plata (Carlos González Trasante) y Necochea (Mario “El Mono” Valente).

Apoyado por “El Caballo” Suarez y González Trasante, Forese se convirtió en el “negociador paritario” del SOMU. Con este pretexto y el auspicio del entonces ministro del Interior, Julio Mera Figueroa, se reunía semanalmente con el subsecretario legal y técnico del Gobierno, Carlos Corach, en el despacho que este tenía en el edificio del viejo Ministerio de Bienestar Social.

Corach lo recibía, es de suponer, no en su carácter de funcionario, sino en el de apoderado de la Cámara de Pesqueros Congeladores de Altura (Capeca), entidad controlada por quién era entonces el más poderoso empresario del sector, el fallecido Jorge Antonio, introductor de Monzer al Kassar a la Argentina.

Por entonces, uno de los hijos de Antonio se encontraba vaciando la pesquera Estrella del Mar, involucrada en el Operativo Langostino, ya convertida en una cáscara vacía, quebró, lo que inició un rosario de vaciamientos y quiebras fraudulentas de pesqueras menores.

La estrecha relacion tejida entre el Ministro Carlos Corach, Omar Suarez, Osvaldo Forese y Pablo Ortie, le sirvio a Suarez para evitar ir preso cuando un grupo de diputados solicita la intervención del SOMU por vinculos con el narcotrafico y represores de la dictadura militar.

Acosado por los escandalos, Forese se radica junto a su mujer e hijos en Mar del Plata, donde seguía cumpliendo ignotas tareas para el SOMU hasta fallecer en el año 2000.

Adolfo Navajas Artaza

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En su provincia natal fue parte del “Proyecto Corrientes”, un frente entre peronistas y democratas, como candidato a diputado. El Padrino politico de Suarez era Adolfo Navajas Artaza, el dueño del Establecimiento Las Marias y la Yerbal Taragui. Navajas Artaza fue Gobernador interventor de Corrientes durante la dictadura y esta denunciado por la desaparición de peones rurales de su empresa. El terrateniente, mientras hacia campaña con Suarez, respondia a las acusaciones: “nosotros estamos en democracia por que la dictadura militar derroto a la subversión”.

Aldo Rico

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Acediado por los tribunales que investigaban los crímenes de lesa humanidad, que ya habian juzgado y condenado a los maximos responsables de las Fuerzas Armadas en la represion ilegal durante la dictadura militar y, que comenzaban a investigar y juzgar la participacion y responsabilidad de la cadena de mando, los militares de menor rango (de teniente coronel para abajo).

En 1987, Aldo Rico junto a un grupo de militares, denominados “Carapintadas” se alza contra el Gobierno constitucional de Raul Alfonsin, en lo que se dio a llamar “alzamiento de Semana Santa”, la rebelión es aplacada pero mediante la extorsion golpista, logra el objetivo de impulsar las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, las cuales ponian un limite de rango a las investigaciones contra la violación a los derechos humanos.

En enero de 1988, mientras cumplia arresto domiciliario, escapa y se subleva en Monte Caseros, en una intentona golpista que no pasa de tres dias, los “Carapintadas” de Aldo Rico dan a conocer una proclama a los medios en la que decia que el ejército “retomaba la conducción política del país, ante la inoperancia de los sectores gobernantes”.

Fue condenado a prision y 1989 indultado por Carlos Menem.

El 17 de Mayo de 1989, tres dias después del triunfo electoral de Carlos Menem, militares carapintadas junto a miembros de los grupos de tareas de la dictadura militar toman por la fuerza el SOMU al grito de “el SOMU es de Rico” imponiendo de esta manera al Salvador Gargiulo y Enrique Omar Suarez como maximas figuras y ocupando militares represores cargos dirigenciales dentro de la Organización maritima.

Ese mismo año se lanza a la carrera politica con el partido Movimiento por la Dignidad e Independencia (Modin) partido politico de tendencia fascista, que a su vez albergo a militares con antecedentes de violaciones a los derechos humanos entre ellos Carlos “el indio” Castillo. El Modin y algunos de sus miembros estuvieron implicados inclusivo con los atentados a la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994), intentos de asesinato de politicos, almacenamiento ilegal de armas de guerra y numerosos casos de corrupcion.

Preguntas y respuestas de Aldo Rico en su participacion durante el proceso:

– Como usted. Según dijo se vio obligado a matar hermanos. ¿Quién lo obligó?

– Los que tomaron las armas contra la República.

– ¿Mató hermanos entre 1976 y 1983?

– Yo combatí en 1975 y 1976. Era jefe de la Compañía de Comandos y Servicios del Primer Cuerpo y yo personalmente controlaba un área de la ciudad de Buenos Aires.

– ¿Mataba en los campos de concentración que hubo en Argentina?

– (Me mira, burlón) ¿Qué dice? No hubo campos de concentración en la Argentina.

– La Justicia y los organismos internacionales de Derechos Humanos dictaminaron que sí. Y que hubo torturas y muertes.

– (Mira por la ventana, me ignora) No me consta y…¡mienten!… yo estoy muy conforme con todo lo que hice. ¡Y volvería a hacerlo!

– Me asusta. Hablamos de vidas humanas y no es humano lo que usted dice.

– (Me grita) Es probable y no me interesa qué le pasa a usted.

-…¿Para qué combate se entrena?

– Me entreno permanentemente porque… pero… ¡Esto se terminó… ¡Pebeta! (Aldo Rico golpea violentamente la mesa)

Cesar Milani

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El actual hombre fuerte del Ejercito y el Servico de Inteligencia, tan cuestionado hoy en dia, tambien es una de las figuras admiradas por Suarez e invitado de lujo en la Fundacion Azul. Cuestionado por los Organismos de Derechos Humanos, el premio nobel de la paz Adolfo Perez Esquivel y Nora Cortiñas linea fundadora de Madres de Plaza de Mayo, entre otros.

Tambien es sospechado de participar durante el alzamiento Carapintada de Semana Santa.

El General Milani, es investigado por la desaparición el 17 de junio de 1976, del conscripto de 21 años, Alberto Agapito Ledo, en Tucuman, durante el “operativo independencia” Milani era el responsable a cargo del conscripto desaparecido. El 4 de julio su madre viaja a la Base de Monteros y le comunican que su hijo habia desertado, continuando desaparecido hasta hoy. Durante el año pasado, tambien se solicito el llamamiento a indagatoria a Milani por un habeas corpus presentado por Nora Cortiñas en la desaparición de su hijo Gustavo.

Mario Gabriel Dotto.

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En Octubre de 2014, acorralado Suarez por la oposición gestada dentro del propio SOMU, decide militarizar el gremio de la mano del General Mario Gabriel Dotto, hombre de confianza de Milani. De esta manera prohibe el ingreso de dirigentes que denuncian sus maniobras ilicitas y el vaciamiento del gremio.

Inclusive participando en las decisiones de los Congresos de los trabajadores maritimos el General Dotto y sus subalternos como en las viejas epocas, copan el SOMU con Suarez a la cabeza y mediantes viejas artimañas intentan infundir el terror.

En septiembre de 2008 la revista Veintitres difundio denuncias contra el General Dotto por violacion a los derechos humanos durante la guerra de Malvinas.

Dotto fue denunciado penalmente en los tribunales federales de Tierra del Fuego por 74 ex combatientes de las Islas Malvinas por una serie de hechos que constituyen crímenes de guerra y violación a los derechos humanos, de los que fueron víctimas combatientes -que entonces tenían 18 y 19 años- enrolados en las Fuerzas Armadas por el servicio militar obligatorio.

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